"El mundo está mirando lo que hacen"
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«El juicio político no es arbitrario, sino se rompen las bases mínimas de la Constitución. El sistema se destruye si no se respeta el control entre poderes», concluyó con dramatismo durante su impecable alegato de más de una hora.
«Están destruyendo el país y las instituciones», alarmó al tribunal que pretende destituirlo, tras las exposiciones técnicas de sus defensores, Gregorio Badeni y Eduardo Aguirre Obarrio. «La Argentina está siendo observada desde los 4 puntos cardinales. Estamos en default. ¿Cómo creen que van a ver en el exterior que se ataque a la Corte?», disparó Moliné en uno de los pasajes más políticos de su exposición.
«Tengo fe en la Corte, en la presidencia de la Nación, en el Senado y en la Cámara de Diputados. Pero si las instituciones se siguen atacando unas a las otras, no vamos a salir nunca adelante», advirtió. Y se lamentó de que «parecemos caníbales, estamos mirando a ver de qué podemos acusar a quien está al lado de nosotros, rompiéndonos las cabezas entre nosotros».
«No es una exposición de carácter personal. Advierto lo que está pasando en el poder. Antes, los jueces miraban la biblioteca, tomaban la Constitución, las leyes; ahora, miran a Plaza de Mayo y se preguntan qué pensará el Presidente o el ministro de Justicia de mi fallo. Vean ustedes las resoluciones que están saliendo», deslizó.
«He pedido hacer mi defensa in voce para estar cara a cara con mis jueces. Desde los 17 años, me levanto a las 6. Mi padre fue echado de su trabajo a los 55. Fui medalla de oro de la Escuela Argentina Modelo y me formé con el doctor Manuel Arauz Castex», comenzó Moliné su discurso. «En el '90, el presidente de la Nación me honró al designarme juez de la Corte, con el acuerdo unánime de este Senado», memoró. «Durante todos estos años, demostré probidad, honestidad y buena fe. No van a encontrar un solo abogado, cliente o adversario que hable mal de mí como magistrado o como persona», subrayó. «Con Gregorio Badeni, mi amigo, mi defensor, nos conocimos en un pleito hace 25 años», agregó. «Tengo la conciencia tranquila y con espíritu de servicio intacto. Mi familia y mis amigos, que me conocen, no me reprochan nada, pero estoy empapado de alquitrán», dijo.
«Hasta diciembre de 2002, firmé 170 mil sentencias. Quien me sigue suscribió 13 o 14 mil sentencias menos. Eso es para quienes dicen que no dedico mi tiempo a la Corte. De esas 170 mil, se me reprochan 3», reflexionó.
«La Academia Nacional de Derecho, con mayor prestigio, ha dicho concretamente que las sentencias no pueden ser causal de juicio político. Lino Palacio debe ser el más grande procesalista coincidió con esta posición», repasó.
•Aclaraciones
• Meller: «es el más escandaloso. Me quisieron atar al pago de $ 400 millones. No tuve nada que ver. Está probado en el decreto 431/03 del Presidente. La Corte dijo en este caso lo que ha dicho desde 1957, que no hay apelación: las normas del tribunal arbitral son finales con fuerza de verdad legal. El Poder Ejecutivo -el presidente de la Nación-, que se expide sobre el pago de $ 400 millones en bonos en un momento crítico, dice en un decreto que la Corte no se expidió sobre el fondo de la cuestión».




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