27 de febrero 2003 - 00:00

El pacto fracturó el ala izquierda del ARI

La confirmación del demócrata mendocino Gustavo Gutiérrez provocó un cimbronazo en el arismo. A pesar de que la mayoría de los laderos de Elisa Carrió asumió la novedad («la candidata a presidente tiene derecho a elegir un vice de su confianza», repitieron delante de micrófonos José Vitar y otros legisladores), las fisuras resultaron inevitables, sobre todo, en el Congreso, donde el ARI llegó a convertirse en tercera fuerza, detrás del PJ y la UCR, la temporada pasada. Este golpe a la izquierda criolla, que sigue a otros como el giro de Lula o la exaltación sciolista en la fórmula de Néstor Kirchner.

El metalúrgico Francisco «Barba» Gutiérrez reaccionó de inmediato: a poco de enterarse de que su homónimo había aceptado secundar a Lilita, envió una nota a Eduardo Camaño para anunciarle que, a partir de la fecha, dejaba de formar parte del interbloque del ARI y retomaba de lleno la personería del Polo Social en Diputados. Al cacique de la UOM le resultó intolerable que «se tome un rumbo alejado del pueblo».

«Por culpa de un Gutiérrez, ya perdimos otro Gutiérrez»
, trataban de desdramatizar los amigos de Carrió. Obviamente, el Gutiérrez -que llegó a la banca de la mano del cura Luis Farinello-había pasado a ser «el Gutiérrez malo» no obstante su perfil de izquierda, mientras el conservador Gustavo se transformaba en «el Gutiérrez bueno», a ojos de los más disciplinados.

Esta baja podría no ser la única en el ámbito legislativo. Margarita Jarque, del Frente Grande, también parecía próxima a dar el portazo e irse del interbloque. Lucrecia Monteagudo (PI) optó por eludir cualquier respuesta cuando este diario la consultó por la elección del compañero de fórmula. «Estoy en la sesión de Diputados y no puedo hablar», se excusó. En menos tiempo del que le tomó dar esa explicación, podría haber dicho «me parece bien» o cualquier otra frase de circunstancia.

El Partido Intransigente, que comanda Gustavo Cardesa (esposo de Monteagudo), está más comprometido que el Polo Social del «Gutiérrez malo» -que facultó a su líder a pelear por la gobernación bonaerense-, o que el FG de Jarque.

•Reconocimiento

El resto del staff del lilismo hizo la venia, aunque sin sobreactuar entusiasmo. El tucumano Vitar reconoció que «Gutiérrez (por Gustavo, claro) pertenece a un partido conservador, aunque a esta altura las categorías ideológicas han sido superadas por la realidad». Con cierta nostalgia, evocó «la relación política y parlamentaria con Gutiérrez (siempre en alusión al demócrata) que ha sido muy buena». «Fuimos juntos a España a defender la continuidad de Aerolíneas Argentinas», memoró como si el hombre del PD de Mendoza hubiera sido un viejo camarada de luchas.

Finalmente, Vitar admitió que «en diciembre, muchos de nosotros le reconocimos a Lilita que la selección del vice era una cuestión privativa de la candidata a presidente». «La confirmación consolida el espacio no peronista dentro del ARI», simuló optimismo el diputado de Tucumán. Hasta el combativo Juan Carlos Dante Gullo acató la directiva de Carrió. «Ella y Gustavo Gutiérrez son amigos, y, en este caso, priorizamos la confianza que le puede tener a su compañero de dupla.»

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