Los 11 gobernadores peronistas del llamado Frente Federal resolvieron ayer condicionar el poder de Eduardo Duhalde en la Cámara de Diputados: si quiere contar con los votos de interior para consagrar a Eduardo Camaño como sucesor del radical Rafael Pascual, antes tendrá que aceptar el ascenso de Ramón Puerta a la presidencia provisional del Senado, virtual vicepresidencia de la Nación. Duhalde se había anticipado a señalar que en la Cámara alta había que respetar la línea sucesoria y dejar en manos de la UCR la jefatura del cuerpo. En su especulación, el senador electo por Buenos Aires sacó cuentas y llegó a la conclusión de que, con la candidatura de Camaño ya lanzada, hubiera resultado demasiada glotonería abalanzarse sobre la presidencia provisional. Y como no era para él, mejor era entregarla. Nada generoso con sus compañeros del Frente Federal, aunque de buena repercusión en las encuestas, pensó el caudillo de Lomas de Zamora.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Esa posición desató el interés de los aspirantes a quedarse con la silla de Mario Losada. Los radicales Rubén Martí (Córdoba), el mendocino Raúl Baglini y el chubutense Carlos Maestro tienen en la mira la titularidad alterna del Senado. De mínima, podrían quedarse con el manejo del bloque oficialista, cargo que desea conservar el puntano Jorge Agúndez, quien renovó con dificultades en el feudo de Rodríguez Saá.
Por supuesto, Puerta y compañía reconocieron la superioridad numérica duhaldista y de Carlos Ruckauf en Diputados (33 manos sobre un total de 116), pero reclamaron el dominio en la otra ala parlamentaria. Los nuevos senadores que se referencian en los gobernadores de las denominadas provincias chicas dominan más de la mitad de la bancada de 40 senadores.
En ausencia del salteño Juan Carlos Romero y el santiagueño Carlos Juárez, los gobernadores Eduardo Fellner (Jujuy), Julio Miranda (Tucumán), Adolfo Rodríguez Saá (San Luis), Angel Maza (La Rioja), Carlos Rovira (Misiones), Gildo Insfrán (Formosa), Néstor Kirchner (Santa Cruz), Carlos Manfredotti (Tierra del Fuego) y Rubén Marín (La Pampa) almorzaron ayer en la sede porteña de la administración puntana y acordaron la táctica de reparto del Congreso.
Además de condicionar el aval a Camaño a la votación previa de Puerta, opinaron que debían reclamar la vicepresidencia de la Cámara baja y ofrecer la correspondiente al Senado a los seguidores de Duhalde y Ruckauf.
En definitiva, el pacto que le ofrecen al ex jefe de La Plata se convierte en una advertencia que abarca también al cordobés José Manuel de la Sota y el santafesino Carlos Reutemann. Los 11 caciques del interior no están dispuestos a ceder terreno en la puja doméstica. Sea frente a sus colegas de las provincias «grandes» o de sus emisarios parlamentarios, Juan Carlos Maqueda y Oscar Lamberto, respectivamente.
Dejá tu comentario