Unos 100 jóvenes esperaron durante 20 minutos para saludar a Néstor Kirchner que anunciaba el lanzamiento del programa Incluir. Colmaron incluso el Salón de los Bustos y, se dijo que accidentalmente, derribaron el del ex presidente José Figueroa Alcorta.
En la Casa de Gobierno, ayer al mediodía, nadie sabía por qué Néstor Kirchner no había concurrido a su despacho, cuando la agenda del día decía que a las 10.30 recibiría al historiador Fermín Chávez. Existe un temor generalizado en los funcionarios para definir temas como éste; incluso hubo llamadas a Olivos que no tuvieron respuesta de quienes atendieron, ahondando las sospechas. La noche anterior, cuando Kirchner concurrió al 150º aniversario de la Bolsa de Comercio, aseguran que ya tenía un fuerte dolor de muelas, lo cual explicaría la dificultad al momento de hablar. Y que esto había provocado, como la vez anterior en Río Gallegos, que su médico personal, el doctor Luis Buonomo, fuera citado de urgencia a la residencia presidencial de Olivos.
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La vez anterior, mediados de abril, al automedicarse por una dolencia bucal similar, el Presidente sufrió una hemorragia generada por una gastroduodenitis erosiva aguda que obligó a su internación en el hospital regional de Río Gallegos. El médico, Buonomo, indicó a este diario en aquella oportunidad que se había recomendado al Presidente « reducir sus actividades a lo estrictamente necesario y sólo por razones de Estado». El recuerdo de este hecho provocó alarma ayer en la Casa de Gobierno al no saber nadie qué había pasado con la ausencia de Kirchner a su despacho, más aún cuando tenía previstas actividades de la agenda diaria. Informate más
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