El polémico Hugo Moyano no se sacia ya con la captura de trabajadores de cualquier actividad hacia su gremio camionero, tampoco imponiendo una reforma laboral retrógrada y cara. Hace, como ayer, justicia por mano propia. Se presentó violento en una comisaría de Avellaneda y rescató a 5 detenidos de su sindicato.
El sindicalista Hugo Moyano copó ayer una comisaría del Gran Buenos Aires (Avellaneda) para «liberar» a cinco delegados de su gremio que permanecían detenidos allí por haber provocado incidentes durante una protesta. Envalentonado por la impunidad con que lo premia el gobierno, Moyano irrumpió con violencia en la Comisaría 1ª de Avellaneda, encabezando una columna de camioneros movilizados expresamente para forzar la liberación de los detenidos. El gremialista parece no tener límites: le arranca al gobierno una resolución para que le deriven trabajadores de otros gremios, impone bajo presión una ley laboral y ayer ignoró a las fuerzas públicas.
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