El ultrismo
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Güiraldes en pleno Proceso militar asumiendo el «ideario» que Ud. dice. Después volvió a girar ahora hacia «juzgador». ¿O no? Pero yo, ciertamente, no me aferré a ningún «ideario» que me eliminó muchos amigos y conocidos. Nunca me carcomió el rencor por lo vivido, eso sí.
En cuanto al profesor Fernando Ruiz su crítica es sana. Dice algo que varios nos dijeron a los de Ambito (hasta lo dice el tal Blaustein). Que el diario no tiene « escritura pulida, prolijidad». No podíamos criticar al Carlos Menem que abría la economía. Sí la corrupción (carta de 1993 en un libro que publicó Luis Majul). Sí la reelección (le publicábamos solicitadas gratis hasta a Fernando de la Rúa). No criticamos la privatización de YPF, sí venderla mal con el barril a u$s 14, cuando hoy está a u$s 67. Aquí se equivoca el periodista, habitualmente bien informado, Marcelo Zlotogwiazda en la misma revista.
• Significado
Aclaro lo siguiente: vivir independiente -realmente independiente- durante 30 años de turbulencias para un diario significa haber cuidado mucho sus gastos. Nunca hicimos ningún «negocio» con un gobierno, civil o militar. Nunca los militares nos asociaron al Estado, como «Clarín» en Papel Prensa. Nunca tuvimos un crédito oficial a «tasa blanda» (ni a «dura»), nunca tuvimos una publicidad oficial que no fuera acorde a la de otros diarios.
Nunca nos hicieron una ley «con nombre y apellido» para salvarnos de nuestros acreedores. Pagamos con «La Nación» los viajes de los periodistas de nuestros diarios porque no nos invitan, como a los colegas, en los aviones oficiales; nunca estuvimos en quiebra, convocatoria. Nunca caímos en el «corralito» ni en el «corralón». Para eso, y mucho más, tuvimos que administrarnos bien. Por eso nunca pudimos tener una Redacción de 150 o 200 personas como «Clarín» y otros diarios. Nos movimos siempre entre 40 y 45 muy buenos redactores.
¿A qué viene todo esto? A que nos lleva mucho trabajo diario, muchos apuros, hacer la edición de cada día. Ninguna Redacción de diario puede ser tan «prolija» como un semanario, o tener la fineza de un columnista que sólo escribe su tira cada 7 días. Pero, además, está esa circunstancia, que nuestra Redacción no desborda de gente. Ni mucho menos.
En lo personal mi forma de escribir que me la juzguen por mis libros (escribí tres). Pero siempre preferenciamos llegar al fondo, corregir conceptos, poner una opinión en un título o en un texto aunque la información base aparezca a las 10 de la noche.
Y, por otra parte, hay que recordar aquel famoso cuento de Juan Perón. Entran 10 hombres a una pista de circo y forman un círculo tomándose de los brazos. Entran otros 6 y se suben en sus hombros. Luego ingresan 4, después 2, todos en círculos hacia arriba. Ingresa un último que se encarama a la punta de esa pirámide humana. Y se pone a tocar el violín que trajo. Acotaba Perón: siempre hay un espectador que sale y le dice «sí pero desafina».
J.R.




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