Si el candidato es Norberto La Porta yo al acto no voy», condicionó Aníbal Ibarra a los socialistas refiriéndose a desairarlos -en la fiesta de unificación del partido, celebrada el sábado pasado en el microestadio de River Plate de la Capital Federal-. La Porta, ex funcionario del gabinete de Ibarra, empalideció ante a la amenaza contra su postulación a jefe de gobierno, que de mantenerse firme sería el segundo intento, ya que peleó por ese sillón contra Fernando de la Rúa en 1996. En esa oportunidad el otro candidato del Frepaso fue Ibarra, quien se bajó de la carrera al restarle apoyo Carlos Chacho Alvarez.
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El socialista, junto con el legislador porteño Raúl Puy, eran los únicos interlocutores en esa reunión el jueves pasado, 48 horas antes del acontecimiento que unió, tras 44 años de divorcio, al socialismo Democrático y al Popular.
Los visitantes le habían preguntado al jefe de gobierno acerca de la fecha de las elecciones en la Capital Federal para renovar jefe, vicejefe y legisladores porteños y cómo pensaba llegar a esas urnas. «Al ser desdoblados los comicios tengo tiempo de sobra para convocar y por eso no tengo apuro para hacer alianzas», confió Ibarra. «Bueno, entonces el sábado anunciamos la candidatura del petiso a jefe de gobierno por nuestro partido», le reprochó Puy, uno de los socialistas más entusiasmados por pelear por la reelección del jefe porteño, pero con un acuerdo de repartos y políticas.
•Condiciones
Ibarra les dijo que si era así no iría al acto y cuando se levantaban para retirarse dio un paso atrás: «Sigamos las conversaciones», sugirió mientras detenía la puerta de su despacho. La Porta sonrió y junto a su colega partidario partió con la consigna de que no anunciarían oficialmente su postulación en el acto, que finalmente contó con la presencia de Ibarra. La noticia no habría sido bien difundida, ya que si bien en el estadio no se lo proclamó candidato, algunos integrantes de la mesa de conducción del socialismo se aventuraron con la candidatura de La Porta, a quien Ibarra desalojó de su gabinete donde era secretario de Medio Ambiente.
Los ex socios del Frepaso le piden a Ibarra que abra su gestión a nuevos integrantes para «dar una idea de cambio» y que considere la posibilidad de que La Porta sea su candidato a vice. El jefe de gobierno tiene la misma presión de los radicales que subsisten en su gestión, especialmente del grupo de terragnistas que quiere que el candidato a vicejefe de gobierno sea Cristian Caram. Nadie considera, claro, en que Cecilia Felgueras (vale recordar que es la vicejefa de gobierno actual) pueda ser propuesta para volver a integrar la fórmula.
También Ibarra, como Elisa Carrió, los dos invitados especiales al encuentro socialista se ven obligados a definir la estrategia de sus respectivas carreras electorales. El jefe de gobierno piensa en ser reelecto y aún no dispone de otros partidos que lo apoyen, excepto el desmantelado Frente Grande. La diputada, cuenta a partir de ahora como sostén de su estructura partidaria a los socialistas que son los únicos en condiciones de organizarle una campaña nacional y los propios comicios en su carrera a presidente.
Curiosamente Carrió cerró un acto de la principal fuerza del ARI, con su notorio crucifijo de siempre ante almas agnósticas por vocación.
Para Ibarra la contradicción en cuanto a su presencia allí es otra, que no tiene que ver con religiones. El jefe de la Capital Federal quiere un acuerdo con fuerzas de centro izquierda para que apoyen su candidatura por otro período al frente del distrito porteño, pero aún no abrió el juego.
Al microestadio de River se acercaron seis mil personas para bendecir la unificación partidaria.
El acto contó con la presencia de conocidos actores del socialismo, como el presidente del partido Alfredo Bravo, y los once dirigentes que junto al diputado conforman desde el sábado la mesa nacional del PS: Puy, Laura Serma, La Porta, Roy Cortina, Hermes Binner, Rubén Giustiniani, Jorge Rivas, Bravo, Oscar González, Carlos Nivio, Héctor Bravo y Silvia Asbuguen.
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