31 de mayo 2001 - 00:00

En su laboratorio, el doctor De la Rúa arma Nosferatu electoral

En su laboratorio, el doctor De la Rúa arma Nosferatu electoral
La residencia de Olivos se ha convertido, en la última semana, en un laboratorio político de esos que suelen montar los radicales cuando el almanaque acucia con la proximidad de una elección. Al frente de ese centro, Fernando de la Rúa, quien con la interna radical ha recuperado su pasión por la política -lo que es un síntoma de que está vivo- al punto de tomar el teléfono y hacer algunas gestiones personales, como en los viejos tiempos.

La preocupación del Presidente y de sus habituales interlocutores se cifra no tanto en el resultado de los comicios de octubre como en la manera de presentarlos. Y, en todo caso, en sus consecuencias institucionales, que De la Rúa busca atenuar cuando son negativas. Por eso en las pipetas, cubetas o tubos de ensayo de la residencia no se elaboran propuestas que aumenten el número de votos favorables a los candidatos del gobierno. En cambio, bullen estrategias y ardides destinados a presentar resultados que, a la mirada oficial, parecen fatales, inflexibles. Vale la pena conocer algunas de esos productos debidos a la alquimia De la Rúa:

• El primero de ellos tiene que ver con las alianzas electorales. La gran incógnita es el lugar que ocupará Acción por la República en el juego electoral. Es el partido de Domingo Cavallo, a quien parece imposible desvincular del gobierno. Aun así, en varios distritos esa fuerza podría estacionarse en la oposición, aliada con el PJ. A ese fin se enderezan las negociaciones que se abrieron, bien temprano, con el peronismo de José Manuel de la Sota, en Córdoba. Y las que, con altibajos, ocupan a Eduardo Duhalde y a la dirigencia cavallista de la provincia de Buenos Aires. Se podría pensar que en el gobierno se miran con irritación estos acercamientos, que serían infidelidades si no fuera porque la relación entre los hombres de De la Rúa y los de Cavallo se tienen tanto recelo. Pero no es así: en Olivos comenzó a elaborarse una teoría, según la cual, lo mejor que puede hacer el ministro de Economía por su gestión es aliarse con los adversarios del gobierno que integra. Parece una tesis delirante, disparatada. Sin embargo hay radicales muy encumbrados que ya hablaron con el Presidente sobre la ventaja de una alianza entre Cavallo y el PJ en distritos del interior. Dicen que, de ese modo, Acción por la República lograría incorporar a la Cámara de Diputados más candidatos que los que obtendría si fuera como una fuerza aislada, independiente.

Y eso sería beneficioso para el gobierno porque el bloque de diputados concebido en ese «adulterio» terminaría luego formando una mayoría con los diputados de la Alianza. En síntesis: los diputados oficialistas se fabricarían en las filas de la oposición en un proceso de «adulteración» que sólo puede resultar viable por el grado de vaciamiento conceptual que tiene hoy la actividad política en el país. Lo curioso es que no sólo De la Rúa y los suyos examinan esta posibilidad sino que también dirigentes cavallistas, como Alfredo Castañón (secretario legal y técnico de Economía), la consideran razonable, lo que en otro clima público hubiera resultado o escandaloso o inconfesable. En rigor, más que lacras éticas, lo que exhibe este argumento es una visión desesperada: la de un gobierno que puede perder el control de la Cámara de Diputados y, de ese modo, el del Congreso entero.

• El segundo ungüento que preparan los alquimistas del Presidente para que la elección no resulte irritante se basa en una especie de silogismo. Dice así: «Como éste es un gobierno de unidad nacional, no concurre a la elección y, por lo tanto, no se verá fortalecido pero tampoco debilitado por el resultado que se alcance». Además de suponer un derrotismo insólito y de partir de una premisa falsa («éste es un gobierno de unidad nacional»), el razonamiento da por sobreentendido que el único actor de los comicios será el oficialismo. No es así: los peronistas que ganen en distintos distritos (y tal vez también en el volumen general de votos) dirán que le ganaron al gobierno de De la Rúa. Y, según sea el caso, extenderán el oprobio también a Cavallo.

• El tercer brebaje que se cocina en Olivos es todavía más sofisticado. Consiste en suponer que cuanto mejor le vaya a Eduardo Duhalde en la provincia de Buenos Aires, mejor le irá a De la Rúa. Lo que inspira esta lógica no es el odio a Raúl Alfonsín (competidor con Duhalde) que anida en muchos seguidores del Presidente. Hay algo más frió en el argumento y es la hipótesis de que sólo con un Duhalde fortalecido se frenará la carrera a la presidencia de Carlos Ruckauf y que, sólo dificultada esa carrera, De la Rúa puede aspirar a la reelección en 2003. Es cierto que dos candidatos a presidente en el PJ bonaerense (Ruckauf y Duhalde) garantizan un conflicto en el campo enemigo. Pero tampoco se puede negar que una derrota estrepitosa, como la que podría tener Alfonsín en octubre, le crea un problema muy difícil de resolver a cualquier candidato de la Alianza a las presidenciales de 2003: es casi imposible llegar a la Casa Rosada con una debilidad muy notoria en el distrito bonaerense (lo que vale también para la Capital Federal, como saben los peronistas).

• Finalmente, existe un menjunje que una vez elaborado parece echarse a perder por falta de uso. Se trata del escalonamiento de las elecciones en el calendario para que puedan festejar unos y otros según el distrito que compita cada fin de semana. Es la manera que se habían concebido algunos radicales para que no se evalúen los comicios según por la suma global de votos que saca cada partido. Para que esta tisana tuviera los efectos prometidos en su fórmula debería reservarse el último domingo para la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal, de tal manera que la derrota en la primera arena se compensara con la victoria en la segunda. Pero Ramón Mestre se negó a aplicarle a la política este veneno: las elecciones, prometió formalmente, se harán en un único domingo, el 14 de octubre, con vencedores y vencidos.

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