En un momento de caos en el tranporte, Cristina dio luz verde a la construcción de un tren bala
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"Lo importante es lo positivo y el trabajo para afrontar las necesidades. Todos, pensemos como pensemos, tenemos que afrontar todos los proyectos para poner a la Argentina en el lugar que nos merecemos", agregó la presidenta.
Por su parte, el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, agradeció al Gobierno nacional por la construcción del tren y aseguró que "en el interior se necesita al ferrocarril como vínculo de comunicación".
A su vez, Bussereau evaluó que el tren, que alcanzará velocidades de hasta 250 y 300 kilómetros por hora, "no es sólo una herramienta de alta tecnología, sino un vehículo de desarrollo económico y social".
"Argentina se va a convertir en el primer país de este continente en tener un tren de estas características. Serán la vidriera de la más alta tecnología", remarcó el funcionario francés.
El Tren de Alta Velocidad se denominará "COBRA, en honor a las iniciales de Córdoba, Buenos Aires, Rosario y Argentina", señaló la primera mandataria durante un acto en el Salón Sur de la Casa Rosada, donde además se proyectó un video con la historia de los ferrocarriles argentinos.
El decreto que firmó la presidenta estableció que el consorcio Veloxia, liderado por la empresa francesa Alstom e integrado por el español grupo Isolux, se hará cargo de la construcción, junto a las empresas argentinas Iecsa (Grupo Socma) y EMAPA.
Se estima que el proyecto generará unos 5 mil puestos de trabajo directos y otros 20 mil indirectos durante la construcción de la obra, que tendrá 710 kilómetros de extensión.
Junto a Cristina se encontraban además de los fraceses y de Binner, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido; el secretario de Transporte, Ricardo Jaime; y el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti.




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