10 de noviembre 2005 - 00:00

Encierro presidencial

Néstor Kirchner y un pequeño grupo de entornistas tienen la intención de viajar esta tarde a Santa Cruz para unos ejercicios espirituales de los cuales pueden surgir los nombres del nuevo gabinete. El gobierno quiere simular que eso se discutirá en grupo cuando se sabe que el Presidente los resolverá a solas junto a su esposa. Esta sobreactuación del encierro sirve al montaje del escenario que quiere el Presidente para el anuncio que, según algunos, se conocerá durante el fin de semana. El viaje a El Calafate responde además al síndrome presidencial de evitar la presencia en la Capital cuando hay amenaza de convulsiones. Lo hizo en la primera marcha de Blumberg; también después de la tragedia de Cromañón. Hoy se vota el juicio a Ibarra y puede haber desórdenes de los que quiere estar lejos.

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