20 de marzo 2003 - 00:00

Encima, por la boca muere

Luis Barrionuevo no sólo debería callarse para conseguir una buena defensa; tampoco debería permitir que sus asesores le armen carpetas con documentos que pueden terminar de hundirlo. Ayer, Cristina Fernández de Kirchner descubrió que en algunos papeles que le acercó el abogado del gastronómico había material que la misma comisión de Asuntos Constitucionales les había facilitado a los defensores. «A lo mejor, nos enviaron estos textos por equivocación», reflexionó con ironía la titular de esa dependencia parlamentaria delante de las cámaras de TV.

•Acta

Convertida en animadora de un talk show desde el Congreso, la señora de Kirchner leyó un párrafo de un acta aportada como supuesta prueba de la inocencia del sindicalista en el escándalo electoral de Catamarca. «En un Congreso del PJ del 28 de febrero, en vísperas de los comicios, un representante del departamento catamarqueño de Santa María, Carlos Rubén Schvartz, manifiesta: '...debemos reeditar aquellas jornadas de lucha que nos refleja la historia de nuestro movimiento, el 2 de marzo, debemos poner a nuestros militantes en las calles, escuelas, al lado de todas y cada una de las urnas a los efectos de evitar que se consumen las ideas dictatoriales que incuban genéticamente Oscar Castillo y sus socios corruptos. No debemos ahorrar sangre, sudor y lágrimas en esta lucha'.»

Después de la lectura, interrogó sobre el contenido al testigo que envió ayer Barrionuevo a la comisión, el candidato peronista a la intendencia de la capital. Hugo Argerich apenas atinó a responder que «queríamos evitar el fraude».

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