2 de mayo 2006 - 00:00

Endurece Aerolíneas postura ante gremios

Noemí Rial
Noemí Rial
El fracaso de la reunión entre funcionarios, gremialistas y empresarios -adelantada el jueves por este diario- para tratar de solucionar el conflicto en Aerolíneas Argentinas habría dado como resultado que los socios del aérea se retiren del proceso negociador. A partir de ahora, entonces, los encuentros de esta clase serán encarados por «la línea», o sea -por caso- el gerente de Recursos Humanos, Esteban Maccari.

Según versiones que emergen del Ministerio de Trabajo, en esa cartera ya habría un profundo malestar con los dirigentes de APTA (mecánicos) y APLA (pilotos), que se negaron a aceptar el incremento de 19% propuesto por el gobierno y aceptado ya por la empresa. Cuando Jorge Pérez Tamayo, secretario general de APLA; y Juan Pappalardo, su par de APTA, se retiraron de la reunión del viernes en Trabajo, la viceministra Noemí Rial les habría recordado que «este ministerio no va a homologar ningún convenio que supere ese porcentaje». Como se recordará, 19% es el tope impuesto desde la Casa Rosada para aumentos salariales, en el marco de su pelea contra el índice inflacionario.

Los gremialistas dijeron que sí aceptaban ese número, pero le agregaron conceptos como bonificaciones por antigüedad y otras, que llevaban las subas a los 71% y 45% que vienen reclamando pilotos y técnicos, respectivamente.

Ante este panorama, Gerardo Díaz Ferrán, uno de los tres socios de Air Comet (accionista principal de Aerolíneas) y designado negociador por sus socios ante la resistencia que provoca en los sindicalistas el CEO Antonio Mata, le dijo a la funcionaria que en esas condiciones «no me siento más con esta gente; a partir de ahora negociarán mis gerentes porque esta gente no tiene ninguna intención de llegar a un acuerdo».

  • Arbitro

  • Desde ya, esto pone como único árbitro de última instancia al gobierno, un rol que hasta ahora viene rechazando. De hecho, desde la Casa Rosada habían intentado utilizar los buenos oficios de Hugo Moyano y de Juan Manuel Palacios para convencer a APTA y APLA de cerrar en 19%. No lo consiguieron.

    Las posiciones parecen, entonces, cada vez más irreductibles, y los sindicalistas -de manera menos velada- apuntan al «reemplazo» de los accionistas de Aerolíneas (o sea, a la reestatización de la aérea). En esta ofensiva se enmarca sin dudas la pegatina del fin de semana, de afiches con fotos de Mata, Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual (el tercer socio de Air Comet) acompañando acusaciones de «vaciadores» de la empresa. A nivel interno, sus delegados y dirigentes estarían comunicando a sus bases que «los españoles están a punto de irse; ni vale la pena hacerles huelga». De ser completamente veraces estas versiones, está de más decirlo, cualquier atisbo de negociación no será más -al menos desde el punto de vista sindicalque un «hacer tiempo» hasta la retirada del enemigo.

    Como contrapartida, Aerolíneas dejaría de pagar los montos no remunerativos pactados el año pasado en ocasión de la huelga salvaje de noviembre. Representan $ 450 para los técnicos, $ 1.000 para los comandantes y $ 600 para los copilotos; el acuerdo venció en febrero, se hizo extensivo a marzo como muestra de « buena voluntad» de la empresa, pero ya se está hablando de que no se pagarían más, al menos hasta que no haya convenio. Esos importes, además, se convertían en remunerativos en la propuesta de Trabajo que Aerolíneas aceptó la semana última en una reunión de la que participaron Tomada, Rial, Mata y Díaz Ferrán.

    Cabe recordar que el decreto que tiene a la firma Néstor Kirchner otorgando reajustes tarifarios y beneficios fiscales a las aéreas no será suscripto por el Presidente hasta tanto no se llegue a un acuerdo con los gremios.

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