6 de enero 2004 - 00:00

Enroques en el Ejército

Ni siquiera las vacaciones estivales logran apaciguar la situación en el Ejército, después del episodio en el que terminó relevado el secretario general de la fuerza, general de brigada Jorge Tereso. Todo por haber solicitado al juez Jorge Ballestero que permitiera a seis militares presos pasar las fiestas de fin de año con sus familias con el antecedente de otra autorización similar de fines de 2002 de otro juez, Claudio Bonadío.

Sin embargo y no obstante la orden de relevo dada por Néstor Kirchner, será la primera vez que un general no termine en el retiro, sino derivado a otro destino, en este caso -dicen- la Jefatura III-Operaciones, del Estado Mayor del Ejército. No se podrá repetir la experiencia vivida por el brigadier Heriberto Rossi, que del Comando de Regiones Aéreas, después de su relevo, no pudo pasar a ser inspector general de la Fuerza Aérea.

La permanencia de Tereso quizás haya que buscarla en un detalle clave: el jefe del Ejército, teniente general Roberto Bendini, conocía y había autorizado el trámite judicial iniciado por el subordinado de mayor confianza. Y Tereso así se lo hizo saber al personal a su mando, incluyendo el pedido de Bendini de su permanencia en actividad en la fuerza.

Paradojalmente, aseguran que quien reemplazará a Tereso en la clave secretaría general sería el actual subsecretario, un general recién ascendido de apellido Lugani. El mismo que habría trabajado en el finalmente denegado pedido a Ballestero, por el que relevaron a Tereso.

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