Esperable: la Justicia intervino PJ nacional
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Sonrientes, Néstor Kirchner y Cristina de Kirchner gozaron ayer el retablo que les montó
Felipe Solá en el partido de Moreno, uno de los municipios que el oficialismo nacional ha
logrado en su apoyo en la pelea contra los Duhalde.
• Precariedad
Servini actuó de oficio. Tomó como base el planteo de un grupo de afiliados que pedían proclamar a Rubén Manusovich como presidente pero luego recurrió a jurisprudencia para resolver, por motu proprio, que frente a la acefalía debía intervenir.
• Kirchner no presidirá el PJ. Si logra imponer su voluntad, recurrirá a alguno de sus gobernadores amigos -o a varios, remixando lo que fue la Comisión de Acción Política pero no asumirá en persona la jefatura del peronismo. Pudo hacerlo en 2004 pero la desechó y ubicó en ese cargo al jujeño Eduardo Fellner. Pero le abrieron el micrófono a Cristina Fernández que se embaló contra las «portadoras de apellido» y le respondieron endemoniadas Chiche Duhalde y Olga Riutort. Aquel duelo de «alta peluquería» --Aníbal Fernández dixit-tuvo un resultado inevitable: 48 horas después las autoridades elegidas habían renunciado, masivamente, a sus cargos.
• Luego de la experiencia en Buenos Aires -donde el sello partidario quedó en manos del duhaldismo-Kirchner aprendió la lección sobre la «utilidad» del peronismo como herramienta electoral. El objetivo es, entonces, tener el control del PJ para el turno 2007. Los laderos del Presidente pronostican que el oficialismo -en su mix de PJ y Frente para la Victoria (FpV)- festejará en octubre a nivel nacional y tendrá un triunfo imponente en la provincia. Hacen números en el aire y suponen que de ese modo se licuará la incidencia de Duhalde, y Kirchner quedará como único jefe. Paso siguiente: capturar el PJ para sí, aunque sea a través de testaferros.
• Ayer, en el kirchnerismo proyectaban un calendario posnormalización con elección interna de autoridades en marzo de 2006 -un pedido que hicieron Menem y Rodríguez Saá-. Sin embargo, la intervención no tiene plazo de caducidad por lo que, si permanece el nivel de conflicto actual y las elecciones no sirven para desmalezar el mapa político, la «tutela» podría eternizarse. Es el plan B: si Kirchner no logra dominar el PJ jugará a embarrar la pista para que nadie pueda usar la sigla y las fotos de Perón y Evita en 2007. En definitiva, es lo que hizo Duhalde en la presidencial de 2003 para beneficiar a su entonces socio.
• Frente a esa embestida, Duhalde podría, entonces, repensar la oferta de Menem y Rodríguez Saá para conformar un bloque común para enfrentar a Kirchner por el control del partido. Más allá de diferencias gruesas, los tres comparten un argumento: advierten que Kirchner tiene como proyecto supremo la «destrucción del peronismo».
Fuera de esa arena, no aparecen efectos inmediatos de la intervención ordenada por Servini. En rigor, la jueza parece haber tenido la precaución de firmar su resolución 48 horas después de que venza el plazo para la inscripción de las lista de candidatos.
• Temor
No es un dato menor: las últimas semanas el duhaldismo temía que una intervención se traduzca en intromisiones del PJ nacional en la provincia para empastar el uso de los símbolos partidarios y hasta tumbar listas. Salvo una extravagante pirueta legal eso no podrá ocurrir.
Nadie, en cambio, se anima a espantar otros demonios: que la tutela del peronismo sea el paso previo a la intervención del PJ bonaerense. Ayer, por lo pronto, los apoderados de Duhalde juntaban papeles para bloquear cualquier intentona en esa dirección.
Para la anécdota queda registrada la aventura de Rubén Manusovich que reclamó en la Justicia ser «proclamado» espontáneamente como presidente provisorio del PJ nacional. Servini le hachó esa ilusión: el pedido es «descabellado» y « carente de mínima seriedad».




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