Establecería EE.UU. una base militar en Afganistán
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Presiones
Debido a cierta decepción que comenzó a avanzar en el ánimo de algunos estadounidenses por la lentitud en lograr éxitos contundentes contra los talibanes, surgieron voces de presión para que tropas de infantería avancen en el territorio afgano, como la del senador republicano y ex precandidato presidencial John McCain. El presidente George W. Bush respondió que lleva adelante una estrategia «decidida y paciente». «Apreciamos toda sugerencia que haga la gente, pero estoy contento con los progresos que estamos logrando», agregó el mandatario cuando presidía la primera reunión del Consejo de Seguridad Interna, que creó luego de los atentados del 11 de setiembre.
Los talibanes, en tanto, insistieron en que tienen pruebas de que Estados Unidos está utilizando armas químicas en los bombardeos y agregó que temía el uso de bombas con uranio empobrecido.
El ministro de Salud, el mullah Mohammed Avas, citó casos de tres niños que sufrieron heridas leves, pero que murieron horas después por problemas respiratorios y hemorragias internas sin ninguna causa aparente.
En Washington, el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, descartó claramente esa posibilidad y acusó a los talibanes de utilizar civiles como escudos humanos. «Sus líderes son quienes se esconden en las mezquitas y colocan sus blindados y artillería cerca de escuelas y hospitales.»
Además, el funcionario negó que la ofensiva pueda establecer una pausa en el ramadán musulmán que se inicia a mediados de noviembre. «Ellos juraron continuar sus ataques. Tenemos la obligación de defender al pueblo estadounidense», señaló.
En Londres, un portavoz del gobierno indicó que «la última persona que podría solicitar una protección en nombre de la religión es Osama bin Laden, que tiene la sangre de miles de inocentes en sus manos».
Rumsfeld también dijo no tener constancia de que un grupo de estadounidense y un supuesto espía que acompañaba al líder opositor, Abdul Haq, hayan sido capturados en Afganistán por los talibanes, como ellos indican.
En otro orden, tratando de apelar a los recuerdos más traumáticos para los rusos, los talibanes auguraron a Rusia una «pesadilla» y una «desintegración» como la que sufrió la Unión Soviética con la invasión de Afganistán, si Moscú se «inmiscuye» de nuevo en este país y apoya a la opositora Alianza del Norte. «A Rusia le corresponde extraer las lecciones de la pasada guerra. Como resultado, se produjo la división de la Unión Soviética. Si Rusia se inmiscuye de nuevo en Afganistán, acabará dividida aún en más partes», amenazó el mullah Amir Muttakí.




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