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En octubre de 2005, desde fuentes oficiales argentinas se afirmó que ENARSA y PDVSA comprarían una parte de Repsol YPF. Horas después, Antoni Brufau, el presidente de la empresa española, dijo que YPF vendería crudo argentino a la venezolana para que ésta operara la destilería de Rhasa en Campana y se hiciera cargo de unas 160 estaciones de esa marca en la Argentina. Hasta hoy PDVSA no compró Rhasa, y tampoco la alquiló como se anunció a principios de este año, lo que le daba opción de compra en 2008.
PDVSA fue de entrada la socia elegida para ENARSA en las áreas «offshore» que le fueron adjudicadas a la empresa local, pero recién en febrero pasado se anunció una inversión de u$s 250 millonesen un área cercana a la Bahía de San Borombón que tampoco se efectivizó.
En febrero, pero de 2005, PDVSA en sociedad con ENARSA, inauguró una estación de servicio sobre la avenida Del Libertador, en la única operación real hasta ahora, además de la venta de combustibles líquidos para las térmicas, y la compra de dos buques a Astilleros Río Santiago.
La venezolana también se hizo cargo de 47% de Sol Petróleo, una empresa perteneciente a la uruguaya ANCAP con una deuda millonaria porque sin combustibles propios, debía vender los que compraba a otras empresas en el mercado local a precio controlado. Ahora PDVSA está obligada a suministrarle el combustible, que a veces consigue en la Argentina y otras veces importa. La operación sigue dando pérdida, y nunca quedó claro por qué o a cambio de qué, PDVSA entró, aunque siempre esperó que ENARSA la acompañara, y esto no sucedió.
En setiembre de 2006, la Inspección General de Justicia oficializó la conformación de la empresa mixta ENARSA PDVSA, con una participación de 40% para la primera y 60% para la segunda. Por ahora, esa sociedad tampoco tiene operaciones conocidas.
Ahora, Chávez anunció que venderá gas licuado a la Argentina y que aquí se instalará una planta de regasificación para inyectar 10 millones de metros cúbicos diarios de gas en los gasoductos troncales. (El proyecto fue el motivo del viaje, en el que vinieron los 800.000 dólares.)
La planta en territorio local demandaría una inversión de u$s 400 millones, que aparentemente se integrarían en partes iguales entre ENARSA y PDVSA.
Esta última iniciativa echó por tierra los anuncios sobre un megagasoducto desde la faja del Orinoco a la Argentina, resistido por el gobierno brasileño. Pero no se sabe de estudios sobre el precio del gas licuado regasificado que se terminará pagando en Buenos Aires. A Chile por ahora no le dieron los números para concretar una iniciativa de ese tipo.



