10 de agosto 2007 - 00:00

¿Estalla la conexión bolivariana?

En el otoño de 2004 cuando comenzó la crisis energética en nuestro país, se registran dos hechos simultáneos: la creación de ENARSA, la empresa estatal de energía, y una nueva relación con Petróleos de Venezuela (PDVSA) que en aquel año suministró por primera vez fueloil y gasoil para reemplazar gas en las centrales térmicas.

ENARSA fue creada por una ley nacional que le adjudicó en forma directa todas las áreas petroleras no concesionadas ubicadas en el Mar Argentino. Sin activos ni recursos, la empresa terminó recurriendo a asociarse con Repsol, Petrobras y ANCAP que ya tenían concesiones de exploración en el mar, a cambio de ampliar las áreas originales con parte de las propias y sin poner dinero. Sólo lo pondrá si se encuentra petróleo. En caso contrario, la pérdida será de las otras compañías.

En 2004, cuando la falta de energía le estalló aparentemente de sorpresa al gobierno, el presidente venezolano, Hugo Chávez, se ofreció a vender fueloil y gasoil para las centrales térmicas a precios internacionales, a un plazo de 12 a 24 meses y con la alternativa de utilizar ese crédito para comprar productos argentinos. Por esos motivos, el gobierno justificó la adjudicación directa, procedimiento que se superó en parte en los dos últimos años, porque Cammesa, la empresa que opera el despacho eléctrico bajo el control de la Secretaría de Energía, empezó a llamar a licitación que convocó a otros vendedores, aunque PDVSA siguió siendo el principal proveedor. A partir de mediados de 2004 surge también la relación entre PDVSA y ENARSA, que hasta hoy no tiene activos propios, si se descuenta la negociación cerrada con Petrobras para comprarle una parte de la transportadora eléctrica Transener, en sociedad con una empresa cordobesa proveedora de insumos para el sector energético, Electroingeniería. (Para esta operación, el gobierno descartó por falta de experiencia técnica a un fondo de inversión de EE.UU., con el cual Petrobras había cerrado el acuerdo original, y luego la decisión oficial fue ratificada por la Justicia.)

ENARSA tampoco tuvo actividad hasta 2006, cuando con la nacionalización impuesta en Bolivia por Evo Morales, pasó a ser la importadora del gas proveniente de ese país.

Aun sin plata, ni activos y sin actividad, ENARSA estuvo embarcada desde los primeros meses de su creación, en ampulosos proyectos con PDVSA, de los cuales casi ninguno se concretó, a pesar de los numerosos viajes a Caracas.

No puede decirse si el delirio fue y es de origen argentino o venezolano, aunque en algunos casos puede sospecharse que las afirmaciones no eran inocentes. En febrero de 2005, Chávez y el ministro de Energía, Rafael Ramírez, afirmaron que estaban « negociando la compra de los activos de Shell en nuestro país» y que la misma «podría ser hecha en forma conjunta con ENARSA». La operación no se hizo y Shell desmintió haber tenido conversaciones.

  • Anuncios no concretados

    En octubre de 2005, desde fuentes oficiales argentinas se afirmó que ENARSA y PDVSA comprarían una parte de Repsol YPF. Horas después, Antoni Brufau, el presidente de la empresa española, dijo que YPF vendería crudo argentino a la venezolana para que ésta operara la destilería de Rhasa en Campana y se hiciera cargo de unas 160 estaciones de esa marca en la Argentina. Hasta hoy PDVSA no compró Rhasa, y tampoco la alquiló como se anunció a principios de este año, lo que le daba opción de compra en 2008.

    PDVSA fue de entrada la socia elegida para ENARSA en las áreas «offshore» que le fueron adjudicadas a la empresa local, pero recién en febrero pasado se anunció una inversión de u$s 250 millonesen un área cercana a la Bahía de San Borombón que tampoco se efectivizó.

    En febrero, pero de 2005, PDVSA en sociedad con ENARSA, inauguró una estación de servicio sobre la avenida Del Libertador, en la única operación real hasta ahora, además de la venta de combustibles líquidos para las térmicas, y la compra de dos buques a Astilleros Río Santiago.

    La venezolana también se hizo cargo de 47% de Sol Petróleo, una empresa perteneciente a la uruguaya ANCAP con una deuda millonaria porque sin combustibles propios, debía vender los que compraba a otras empresas en el mercado local a precio controlado. Ahora PDVSA está obligada a suministrarle el combustible, que a veces consigue en la Argentina y otras veces importa. La operación sigue dando pérdida, y nunca quedó claro por qué o a cambio de qué, PDVSA entró, aunque siempre esperó que ENARSA la acompañara, y esto no sucedió.

    En setiembre de 2006, la Inspección General de Justicia oficializó la conformación de la empresa mixta ENARSA PDVSA, con una participación de 40% para la primera y 60% para la segunda. Por ahora, esa sociedad tampoco tiene operaciones conocidas.

    Ahora, Chávez anunció que venderá gas licuado a la Argentina y que aquí se instalará una planta de regasificación para inyectar 10 millones de metros cúbicos diarios de gas en los gasoductos troncales. (El proyecto fue el motivo del viaje, en el que vinieron los 800.000 dólares.)

    La planta en territorio local demandaría una inversión de u$s 400 millones, que aparentemente se integrarían en partes iguales entre ENARSA y PDVSA.

    Esta última iniciativa echó por tierra los anuncios sobre un megagasoducto desde la faja del Orinoco a la Argentina, resistido por el gobierno brasileño. Pero no se sabe de estudios sobre el precio del gas licuado regasificado que se terminará pagando en Buenos Aires. A Chile por ahora no le dieron los números para concretar una iniciativa de ese tipo.
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