Estalló otra guerra del juego en Capital
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La Ciudad llevaría a su Presupuesto $ 86 millones más el año que viene, si la pelea se resuelve a su favor. Durante 2005 la Capital Federal habrá recibido unos $ 80 millones que representan una parte de las jugadas y tendrá otros $ 100 millones en 2006, pero casi duplicaría la cifra con el control total de las salas de bingo.
La Legislatura, tras un debate que fue el inicio de la sesión ordinaria de ayer, promete que la semana que viene sancionará una norma que regule el llamado a licitación para la operación de las cinco salas de bingo que hay en la Capital Federal.
Esa norma indicaría la mecánica para la convocatoria a los operadores de las salas, ya que en la Ciudad no puede haber explotación privada del juego.
La propuesta la llevó ayer al recinto el legislador kirchnerista Helio Rebot, mientras el oficialismo está convencido de que el gobierno nacional desistiría de la puja y dejaría que Ibarra se termine llevando para su área de Desarrollo Social -comandada por el vicejefe Jorge Telerman, quien volvería a anunciar hoy un plan de asistencia para indigentes- los fondos que suman al ministerio de Alicia Kirchner.
«Si no podemos controlar el juego en la Ciudad, es por el juez Gallardo», explicó Rebot, quien precisó que ya la semana pasada se elaboró un borrador de ley para imponer que las salas de bingos deban contar con una habilitación especial del Instituto de Juego, pero lo llegó a votarse en el recinto.
Ese instituto se creó simultáneamente con el convenio de transferencia de los juegos, precisamente para administrar ese proceso. Uno de los directores, Luis Millar, explicó que «se realizarán las acciones necesarias para seguir adelante». Por su parte, el sindicato que agrupa a los trabajadores de los bingos, liderado por el macrista Daniel Amoroso, insistirá para que los empleados continúen, aunque se cambie de operadores, al estilo Hugo Moyano cuando se renovaron las concesiones para la recolección de residuos.
En este caso, el macrismo y el kirchnerismo local estarían de acuerdo en engrosar el Presupuesto propio y votar a favor de pasar a la administración porteña el control de las apuestas, una pelea que miran los bonaerenses próximos a considerar también la renovación de sus salas de juego, muchas más de las que cuenta la Ciudad de Buenos Aires.




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