23 de septiembre 2005 - 00:00

Estalló otra guerra del juego en Capital

Los legisladores porteños comenzaron a terciar en la sorda batalla que mantienen el gobierno nacional y Aníbal Ibarra por el control de los juegos de azar en la Ciudad de Buenos Aires.

El miércoles venció el plazo de las concesiones de las salas de bingo otorgadas por Lotería Nacional, y el mismo día el Instituto de Juego de la Ciudad de Buenos Aires anunció que licitará la operación de esos salones, mientras persiste un conflicto judicial desde 2003 en torno a la explotación de las apuestas en territorio porteño.

La Ciudad llevaría a su Presupuesto $ 86 millones más el año que viene, si la pelea se resuelve a su favor.
Durante 2005 la Capital Federal habrá recibido unos $ 80 millones que representan una parte de las jugadas y tendrá otros $ 100 millones en 2006, pero casi duplicaría la cifra con el control total de las salas de bingo.

Hasta 2003, todas las apuestas las manejaba Lotería Nacional, aun dentro del distrito porteño, pero ese año la Nación y la Ciudad suscribieron un convenio de transferencia que es presa hoy de la disputa judicial. Si bien la Capital Federal recibe -de acuerdo con ese documento apelado en Cámara- parte del producido de los bingos, máquinas tragamonedas, casino flotante y billetes, la Constitución local le concede el dominio sobre todo tipo de juegos de azar.

Cuando Ibarra asumió su primer cargo en 2000, intentó la aprobación de un convenio para el traspaso de las apuestas, pero la Legislatura de entonces se opuso. Fernando de la Rúa, como presidente, mediante un decreto, autorizó la instalación de máquinas tragamonedas, rechazada por los diputados de la entonces Alianza.

Hace dos años, Ibarra retomó la movida con apoyo de los legisladores, pero el convenio fue denunciado en la Justicia por ser presuntamente anticonstitucional. El polémico magistrado, Roberto Gallardo, lo consideró así, y la Ciudad apeló la medida en Cámara, que sostuvo que el acuerdo se cumpla parcialmente hasta resolver la cuestión de fondo.

Hace veinte días, Lotería habría omitido presentarse a ratificar una queja a su favor, pero formalmente aún no hubo pronunciamiento del organismo nacional.

La Legislatura, tras un debate que fue el inicio de la sesión ordinaria de ayer, promete que la semana que viene sancionará una norma que regule el llamado a licitación para la operación de las cinco salas de bingo que hay en la Capital Federal.

Esa norma indicaría la mecánica para la convocatoria a los operadores de las salas, ya que en la Ciudad no puede haber explotación privada del juego.

La propuesta la llevó ayer al recinto el legislador kirchnerista
Helio Rebot, mientras el oficialismo está convencido de que el gobierno nacional desistiría de la puja y dejaría que Ibarra se termine llevando para su área de Desarrollo Social -comandada por el vicejefe Jorge Telerman, quien volvería a anunciar hoy un plan de asistencia para indigentes- los fondos que suman al ministerio de Alicia Kirchner.

«Si no podemos controlar el juego en la Ciudad, es por el juez Gallardo»,
explicó Rebot, quien precisó que ya la semana pasada se elaboró un borrador de ley para imponer que las salas de bingos deban contar con una habilitación especial del Instituto de Juego, pero lo llegó a votarse en el recinto.

Ese instituto se creó simultáneamente con el convenio de transferencia de los juegos, precisamente para administrar ese proceso. Uno de los directores,
Luis Millar, explicó que «se realizarán las acciones necesarias para seguir adelante». Por su parte, el sindicato que agrupa a los trabajadores de los bingos, liderado por el macrista Daniel Amoroso, insistirá para que los empleados continúen, aunque se cambie de operadores, al estilo Hugo Moyano cuando se renovaron las concesiones para la recolección de residuos.

En este caso, el macrismo y el kirchnerismo local estarían de acuerdo en engrosar el Presupuesto propio y votar a favor de pasar a la administración porteña el control de las apuestas, una pelea que miran los bonaerenses próximos a considerar también la renovación de sus salas de juego, muchas más de las que cuenta la Ciudad de Buenos Aires.

Dejá tu comentario

Te puede interesar