7 de diciembre 2007 - 00:00

Faraónica, Cristina quiere anunciar grandes proyectos

Durante el fin de semana, Cristina de Kirchner terminará de repasar el texto del discurso que leerá ante la Asamblea Legislativa el lunes, cuando jure como nueva presidente. En los borradores figuran anuncios resonantes que espera conmuevan ese prejuicio del público que la atormenta sobre que es una mera continuidad del mandato de su esposo. Por eso se espera que hable de obras faraónicas y muy demoradas, como la autopista ribereña que correrá por Puerto Madero, o el nuevo túnel trasandino que unirá Mendoza con Chile. Entre los anuncios se espera que figure el traspaso de la Policía a la Capital Federal con los fondos operativos para por lo menos un año. Además, dará precisiones sobre el tamaño, modo, forma y método del también demorado pacto social.

Entre las obras que planea anunciar Cristina de Kirchner figura la concreción de la autopista ribereña de Puerto Madero, que solucionará el grave problema de tránsito en el acceso a Capital Federal.
Entre las obras que planea anunciar Cristina de Kirchner figura la concreción de la autopista ribereña de Puerto Madero, que solucionará el grave problema de tránsito en el acceso a Capital Federal.
La reconocida inspiración de Néstor Kirchner en el New Deal (Nuevo Trato) con el que Franklin Roosevelt superó la peor depresión económica en la historia de los Estados Unidos, tendrá continuidad en la presidencia de su esposa, quien ya analiza poner en marcha un plan de obras de infraestructura monumentales.

La idea es convertir al Estado en un instrumento activo de cambio económico y social a partir de la generación de puestos de trabajo que, lógicamente, aportaría la obra pública. Todo un ejercicio y un ritmo de ejecución presupuestaria que obligaría al gobierno a fragmentar el actual Ministerio de Infraestructura para darle mayor celeridad a los desvelos de la ex senadora.

Ese sueño comenzaría a mutar en realidad desde el lunes, cuando Cristina de Kirchner probablemente haga efectivo el anuncio de la autopista ribereña en Puerto Madero, un megaemprendimiento de ingeniería que demandaría una inversión de u$s 1.000 millones y resolvería el grave problema de tránsito en uno de los principales accesos a la Ciudad de Buenos Aires.

Generosa por naturaleza, la flamante presidente anhela que ese regalo para los porteños -al que suma también el traspaso a Mauricio Macri de la Policía Federal y los fondos para mantenerla por un año- revierta la indiferencia que mostraron las urnas en esta porción del país.

  • Túnel

    También añadirá a su ristra de promesas y anuncios el inminente inicio de los estudios de factibilidad para construir un túnel de 28 kilómetros a través de los Andes, desde Mendoza a Chile, para conectar con el Tren Trasandino. Una vez que esta megaobra arranque se convertirá en el mayor emprendimiento de ingeniería que recuerde la historia argentina. El proyecto del túnel -del que participan las empresas Tecnicagua, Luksic, firmas brasileñas y la Corporación América de Eduardo Eurnekian- demandaría una inversión global de u$s 3.000 millones. Como carta de presentación para el ambicioso plan de infraestructura ambos proyectos se ajustan a la perfección.

    Para el de Puerto Madero aún se discuten dos opciones de traza: una por debajo de la tierra y otra de mayor interés por su bajo daño ambiental y su gran impacto urbanístico que prevé vaciar los diques para luego cubrir el túnel con un paso navegable. Cualquiera de las dos contempla la construcción de playas de estacionamiento con capacidad para más de 25 mil autos, cuyos accesos se enlazarían hacia el Sur con la Autopista Buenos Aires-La Plata y hacia el Norte con la Illia, que desemboca en Retiro.

    La iniciativa es una idea compartida por el gobierno nacional y el macrismo, que a su vez ya tiene pensadas varias reformas para ese subsuelo, como por ejemplo la incorporación de una galería de comercios bajo tierra tal como existe en España y un conjunto de espacios verdes a nivel para conformar los reclamos de los ecologistas.

  • Avance

    Después de la sonora repercusión que seguramente tendrán los megaanuncios de Cristina de Kirchner, el gobierno avanzará de lleno en la organización del plan y de los procesos de licitación -aún no está definido si se harán vía el ministro Julio De Vido o Jefatura de Gabinete- que apuntan a convertirse en una vidriera permanente de grandes anuncios, aunque probablemente muchos de ellos no lleguen a concretarse como ocurrió con el tren bala a Rosario que había lanzado Néstor Kirchner.

    Para el futuro, la presidente electa sueña, incluso, con convertir a Buenos Aires en una «ciudad luz» que no sólo dará contención al plan político de su marido sino que pretende, haciendo foco en Puerto Madero, dar luz verde a más impactantes emprendimientos urbanísticos.

    Hacia el otro lado de la General Paz, la futura jefe de Estado prevé recepcionar y dar viabilidad a proyectos vinculados especialmente con mejorar las vías de comunicación y los puertos. En ese lote, la inminente culminación de las obras de ampliación de la Ruta Nacional 14 entre Ceibas y Gualeguaychú -columna vertebral del Mercosur- le dará a la presidente la oportunidad para una nueva promesa: extender esa autovía hacia la ciudad entrerriana de Concordia.
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