31 de diciembre 2002 - 00:00

Festejo cordobés por pase Maqueda

Jorge Montoya, ministro de Asuntos Institucionales de la provincia de Córdoba, ex legislador y dirigente histórico del delasotismo será el reemplazante de Juan Carlos Maqueda en el Senado nacional. Al pase de Maqueda a la Corte Suprema (para quienes lo conocen, el verdadero sueño de su vida) y el traslado del Ejecutivo cordobés al Senado de la Nación de Montoya (a quien en Córdoba apodan «el Zurdo»), se festejó el domingo 29 en la provincia mediterránea en un agasajo común lo que representa varias fuertes coincidencias: ambos delasotistas históricos del interior de Córdoba (Maqueda de Río III y Montoya de La Carlota), ambos en supuesto ascenso político en el escenario nacional y, la más inquietante, ambos nacidos bajo el signo de Sagitario, el 29 de diciembre de 1949.

Más allá de las coincidencias y sus festejos, el reemplazante del ex presidente del Senado nacional comenzó su militancia en la Juventud Peronista en la década del setenta aunque, a diferencia de todos los cuadros que prohijó el delasotismo, y muy especialmente de Maqueda (para también dar lugar a las diferencias), la suya no fue una militancia universitaria o acadé-mica. Montoya es un político hecho en el territorio de «la básica», esquivando el fatalismo doctoral que reserva la provincia mediterránea a la mayoría de sus dirigentes con proyección nacional.

Desde la renovación en adelante, Montoya fue parte cada vez más significativa del esquema delasotista y cobró relevancia cuando el ahora gobernador dejó la provincia para ser embajador en Brasil designado por Carlos Menem. Fue legislador provincial y presidió el bloque opositor en la Cámara de Diputados provincial desde 1995 hasta 1999. Se lo considera un dirigente con voluntad permanente de buen diálogo hacia adentro y también con el resto de la política. De derecha a izquierda, cuando se quiere negociar algo con De la Sota se lo busca a él. Mantiene un bajísimo perfil en los medios. Evita las fotos, entrevistas o declaraciones. Tuvo a su cargo la contención de la poderosa estructura peronista del interior de Córdoba y la coordinación de sus intendentes. Esa función y la condición de oriundo de La Carlota le permitieron construir una relación política muy estrecha con el menemista Germán Kammerath (que también estuvo radicado allí, en la ciudad de su esposa, Luz Capdevilla, heredera de una familia de fuerte tradición política) y gestar (en la provincia se señala a Montoya como el autor por el PJ), silencioso y paciente, la Unión por Córdoba, alianza que le permitió al justicialismo recuperar el poder después de 25 años venciendo al radical Ramón Mestre.

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