27 de abril 2001 - 00:00

Final: Álvarez amaga con retirarse; por ahora licencia y viaje al exterior

Anoche Fernando de la Rúa terminó el día encerrado con Juan Pablo Cafiero discutiendo la principal noticia hacia adentro de la Alianza, que no era la asunción del frepasista como nuevo ministro de Desarrollo Social el lunes próximo, como se adelantó en este diario hace casi un mes. Dedicaron, junto a Darío Alessandro y Rodolfo Rodil, más de una hora a evaluar las ventajas y los daños de la actitud que les anunció Chacho Alvarez al grupo de los «coroneles» que manejan hoy el Frepaso: pedirá licencia como presidente del partido sin fecha de regreso en lo que parece un virtual retiro de la vida política.

El ex vicepresidente de hecho está desactivado, desde su renuncia en octubre pasado, pero en los dos últimos meses hasta declinó la función de orador de bar y billares en el Varela Varelita o de animador de larga reuniones los días martes en su despacho de la sede partidaria Casa del Frente. Ahora le ha confiado a sus «coroneles» que integran un estado mayor en pleno comando (el trío de anoche, más el tucumano José Vitar) que quiere irse a un retiro voluntario hasta nuevo aviso. Inspirado en el mismo programa que emprendió, después de 1995 José Bordón (su compañero de la fórmula presidencial), Alvarez hasta piensa en un viaje al extranjero, quizás como becario durante un año. Eso mismo hizo el actual ministro de Educación de Carlos Ruckauf ( Bordón, es decir); se retiró del Frepaso y se pasó más de un año como «scholar» en el santuario washingtoniano de Georgetown hasta que se evaporó de la memoria de las mayorías (algo no tan difícil en política, afortunadamente).

El ascenso irresistible de «Juampi» Cafiero es la prueba de este paso al costado de Chacho, que asistió como mero testigo a la negociación del nuevo cargo para este miembro de una vieja familia de la política, que más se parece a una colonia en expansión. Estos son los detalles:

*«Juampi»
deja su cargo de vicepresidente 1° de la cámara de Diputados al diputado Rodil, otro bonaerense que fue grande con el estrellato de su jefa, Graciela Fernández Meijide, y que siempre ha estado enfrentado con él. Nadie esperaba este gesto tras la debacle de «Ella» que arrastró a todo su equipo (incluyéndolo a Rodil) por la bronca que los separaba. Pero ese equilibrio es necesario, porque es imperioso mantener íntegra a esa cooperativa de los coroneles en ausencia de Chacho.

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El grupo representa al mapa nacional: Capital (Alessandro); Interior ( Vitar) y Buenos Aires (Rodil-Cafiero) y cualquier movimiento descompondría la debilísima unidad, que además será más frágil sin el padrino mayor. Cafiero hizo sin embargo, un alarde de poder al trabajarse él solo el nuevo ministerio.

Hombre ideal

* No le costó mucho quedarse con el área social porque parece el hombre ideal: 1) para los radicales es un frepasista que no es Chacho; 2) su amistad con monseñor Jorge Cassareto atornilla la sociedad con la Iglesia católica a la que quiere confiarle más planes sociales, algo frecuente en los últimos años por inspiración de Bauzá-Caselli y luego del cafierista revenido Eduardo Amadeo; 3) a Rafael Pascual le arregla la vida. Anoche el presidente de los diputados festejaba su alejamiento como vice 1° de la cámara. «Juampi» -cree Pascual -es un hombre de temperamento por lo menos difícil; 4) su hermano Mario Cafiero, diputado peronista, le ha asegurado una negociación con los gobernadores del PJ para un justo reparto de los planes sociales.

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La llegada de Juampi al ministerio no implica necesariamente que se vayan de Desarrollo Social los punteros que puso Rodil cuando Meijide era ministra. Rodil es el marido de María Matilde Oller, cientista política que ha actuado desde algunos años como una culata (guardaespaldas) intelectual de Meijide, función desde la cual controló eficazmente el entorno de Ella. Funcionarios del «rodilismo» seguirán en el ministerio tras este acuerdo, así como los que ha acercado el radical Gerardo Morales, un jujeño que resiste en una secretaría de Estado esculpiendo su candidatura a senador nacional.

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Para Juampi en lo personal, este ministerio es un premio. En 1995 su socio Chacho Alvarez lo agravió al negarle la candidatura a gobernador de Buenos Aires por portación de apellido, algo que él consintió sin protesta. El año pasado fue el enlace entre su padre y Alvarez en la denuncia de los sobornos en el Senado, lo que provocó la crisis política de la cual no sale aún el gobierno. Solitario, cacique sin territorio y con pocos aliados (le responden funcionarios como Diana Conti -Derechos Humanos-y Graciela Rosso -PAMI-) puede tener el privilegio de ser el último ministro de eso que se llamó Frepaso.

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