La Alianza porteña sepultará la posibilidad de que este año se resuelva la descentralización de la Capital que impone la Constitución local, con vencimiento del plazo el 10 de octubre próximo para dividir el distrito en zonas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La ley de comunas, que hasta ahora impulsaba el radicalismo y la oposición (cavallistas, belicistas y peronistas), podría sancionarse, pero es difícil que se abran las urnas barriales para elegir autoridades de los nuevos minidistritos este año, a menos que se decida separar ese cuarto oscuro del nacional de octubre y sólo para una muestra chica (una o dos comunas) de lo que será la división definitiva.
El Frepaso, casi desde que asumió Aníbal Ibarra el Gobierno porteño, desalienta la idea de una elección a poco más de un año de la gestión, por temor a que actúe de monitoreo, pero además sabiendo que la UCR tiene mayor estructura en los barrios para confrontar en la conformación de listas.
Los cambios en el gobierno nacional y la llegada del cavallismo al gabinete ponen ahora en dudas también a la UCR. Una porción de radicales teme que una decisión partidaria les obligue a mezclar listas con el cavallismo para esa eventual elección de un centenar de nuevos cargos a crearse que se decidirán con el voto de los vecinos en cada nueva zona. El terragnismo, que dentro de la UCR porteña mantiene una alianza con Centenario, la línea que hegemoniza Jesús Rodríguez, había planteado en el último plenario partidario, en el cual se discutió la situación nacional con la llegada de Domingo Cavallo, la firma de un documento en el que se rechazaba la posibilidad de alternar las candidaturas electorales con Acción por la República, el cavallismo. El resto de los delegados, que en su mayoría integra la línea Participación, el delarruismo, se negó a incorporar ese punto en el documento que finalmente resultó en sintonía con el emitido en el Comité Nacional que comanda Raúl Alfonsín.
El Frepaso, ya fracturado en el bloque de la Cámara de Diputados, y con mucho menor poder territorial que sus socios de la UCR, agitarían para calmar la situación dentro de la Legislatura un proyecto de ley de comunas a modo de ensayo.
Acuerdo
La posibilidad que estudian estos días los aliancistas es llegar a un acuerdo entre las distintas bancadas para poder sancionar un proyecto, pero que no se hagan las elecciones para las juntas comunales, de 7 miembros cada una, este año.
El otro temor de la Alianza es que cualquier tira electoral del distrito, atada a la de senadores y diputados nacionales, sufriría el efecto de arrastre hacia abajo de quien encabece la candidatura a la Cámara alta, y no parecen tener los porteños de la coalición expectativas de un amplio triunfo en la votación de octubre próximo. Es más, ya en la UCR se está pensando en que en esta oportunidad habrá internas. Así lo planifican al menos los devotos de Rodolfo Terragno que quieren impulsarlo para que se postule como candidato a senador por la Capital y están esperando la reaparición del ex ministro para alentar esa idea dentro del radicalismo. De esa manera, ni siquiera el calendario alcanzaría para resolver una disputa de caciques barriales en 8 o 16 zonas, de acuerdo con los distintos proyectos de ley de comunas.
Dentro del Frepaso también un grupo plantea la posibilidad de tener internas el 1 de julio próximo: es el ibarrismo del Frente Grande que quiere probar suerte para arrebatar al chachismo lugares en la abultada mesa de conducción partidaria en la que es minoría.
Por su parte, el peronismo, con un complicado trámite de internas, también para el 1 de julio próximo, por la cantidad de candidatos que ya se están anotando, olvidó por el momento la exigencia de que se vote la ley de descentralización.
Dejá tu comentario