2 de abril 2008 - 00:00

Fugaz visita a París por deuda y Betancourt

Nicolas Sarkozy
Nicolas Sarkozy
Confiada en que para el fin de semana el conflicto con el campo estará ordenado, Cristina de Kirchner ordenó reactivar su visita a París: partirá, en viaje relámpago, el sábado para almorzar el lunes al mediodía con el presidente francés Nicolas Sarkozy.

La mandataria le ordenó a Jorge Taiana que acelere el diseño de la agenda de su presencia en Europa. Por ahora, lo único confirmado es la cita con Sarkozy que la espera con una oferta para que sea mediadora en la liberación de Ingrid Betancourt. Taiana confirmó ayer desde la Casa Rosada que el viaje sigue en pie. Cuando se canceló la visita a Londres, programada para este viernes, se había planteado que también se caía la gira por Francia. El canciller confirmó, sin embargo, que viajarán a París.

«Estamos trabajando en la agenda», dijo Taiana, minutos antes de que comenzara el acto que encabezó la Presidente en Plaza de Mayo.

De todos modos, más allá de eventos periféricos, el eje -y la prioridad- del viaje es la charla con Sarkozy. Tal como este diario adelantó en su edición del lunes, el mandatario francés quiere comprometer a De Kirchner con la liberación de Betancourt.

En concreto, según explican en Casa Rosada, el presidente de Francia aspira a que la Presidente argentina se sume a su cruzada a favor de liberación de la rehén de las FARC pero quiere que lo haga, de ser necesario, con su presencia efectiva en Colombia.

«Sarkozy quiere ir junto a Cristina a garantizar la liberación de Betancourt», señaló un funcionario que orbita a la Presidente.

Ayer, por medio de una carta, el francés le pidió a Cristina de Kirchner su colaboración para lograr un acuerdo humanitario con la cúpula de las FARC para que pongan fin al cautiverio de Betancourt.

En esa nota, enviada y firmada por Sarkozy, le anuncia a la Presidente que «se apresta a dirigir a los comandantes de la guerrilla un mensaje televisado, pidiéndoles que realicen un gesto humanitario y un gesto de humanidad: la liberación inmediata de la señora Betancourt».

Ayer, en tanto, Sarkozy dialogó vía telefónica con Hugo Chávez para ponerlo al tanto de la operación que se aceleró cuando arrecian las versiones sobre el supuesto crítico estado de salud de la ex candidata presidencial, que permanece secuestradadesde hace 6 años. En Casa Rosada traducen los argumentos que esgrime Sarkozy para pretender un involucramiento profundo de la Presidente en el caso Betancourt. Dicen que, además de su condición de mujer, el francés valora que la argentina mantiene diálogo, aunque duro, con el colombiano Alvaro Uribe.

Esto, según esa mirada, es clave porque en Francia no consideran factible que ningún intento de negociación con las FARC llegue a buen puerto si no cuenta con el ok de la administración de Uribe.

Hay ejemplos: cuando Néstor Kirchner se internó, invitado por Chávez en la selva colombiana, el canje de rehenes fracasó por la «poca predisposición» del gobierno de Colombia, según confesó el ex presidente en su regreso a la Argentina. «Ahí estaban los bombarderos: así nunca se iba a hacer», dijo, molesto.

Ahora, Sarkozy trata de avanzar en los tres frentes; mantiene diálogo con Uribe, trata de neutralizar a Chávez y busca como aliada local a la Presidente.

  • Explicación

    La decisión de la Presidente de viajar, aunque a riesgo de que por esos días siga candente el conflicto con el campo y se exponga a las críticas de estar en París en medio de un creciente desabastecimiento, tiene a su vez una explicación política.

    Sarkozy le ofrecerá a De Kirchner interceder en la disputa entre el gobierno y el Club de París, organismo con el cual la Argentina arrastra una deuda de 6.500 millones de dólares. Los países miembro del club incluyen en la negociación que se ponga al FMI como observador.

    La Argentina resiste ese punto. Sarkozy, a su vez, tiene un interés particular: parte de la financiación del tren bala Buenos Aires-Rosario se haría con fondos de inversores franceses. De hecho, la licitación para la construcción quedó en manos de la empresa francesa Alstom.

    Pero en Europa, condicional el otorgamiento de créditos a la Argentina, a que se destrabe el conflicto con el Club de París. Sarkozy, dicen en gobierno, promete dar una mano. Cristina de Kirchner deberá, como contraprestación, intervenir de lleno en el caso Betancourt en el que su esposo tuvo un tropiezo.
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