Garré interviene el affaire de espionaje

Política

La ministra Nilda Garré ordenó al jefe de la Armada, Jorge Godoy, por escrito, que toda acción de la fuerza en los autos caratulados: «CELS S/Denuncia», expte. Nº 134/06 sobre presunto espionaje en Trelew, sea puesta en su conocimiento antes de llevarse a cabo. La decisión -comunicada la semana pasada- llegó como consecuencia de dos temas que afectan directamente la gestión de Defensa: la sustracción de dos módulos del sistema de encriptado naval denominado PLACOM, que habría ocurrido durante el allanamiento a la oficina de inteligencia de la base Zar y la vulneración de códigos secretos compartidos con los Estados Unidos en el sistema denominado Automatical Report Merchant System (ARMS).

Luego del escándalo que estalló por dichos del arrepentido Carlos Ariel Alegre, el cabo de la Armada que recurrió al CELS para denunciar presuntas actividades de espionaje ilegal, la ministra emitió una resolución (Nº381/ 2006) por la que tomó el control de todos los organismos de inteligencia a través del director de Inteligencia Estratégica Militar, licenciado Carlos Aguilar.

Aguilar es desde aquel momento la cúspide de la organización de inteligencia castrense, en consecuencia tendría un rol que desempeñar en la causa. Sin embargo, fue Godoy quien presentó una querella ante el juzgado de Luis López Salaberry para denunciar que la desaparición de los módulos de encriptado del sistema PLACOM, ocurrida durante o después del allanamiento, «afecta directamente al Estado nacional y torna vulnerable el Sistema de Defensa Nacional, regimentado por Ley 23.554».

  • Testigos ofrecidos

    El protagonismo del jefe naval en el expedienteno pareció el más adecuado a los deseos de Garré, quien preferiría que la causa la manejen el fiscal federal y el juez, sin la querella naval. Como se sabe, la querella ejerce un rol activo en la causa, impulsa el proceso, proporciona elementos de convicción, argumenta sobre ellos y recurre a las resoluciones en la medida que le concede la ley. Justamente, el marino había ofrecido como testigos para aclarar la pérdida de los módulos a todos los agentes navales de Zar más el fiscal federal Federico Gelvez y el prosecretario Rodolfo Miquelarena, que estuvieron presentes en la requisa. Preocupa la manipulación que se hizo sobre los discos rígidos de todas las computadoras secuestradas, inclusive una portátil Compaq norteamericana del sistema ARMS bajo convenio de confidencialidad, antes de que se ordenase el peritaje judicial.

    Esas prácticas ocurrieron entre el 26 y el 27 de marzo, y participó un profesional -Héctor Müller- enviado por el ministerio. El abogado Guillermo Hervida, defensor de los agentes navales, confirmó que Müller, un experto en seguridad informática que pertenece a la Auditoría de la Ciudad de Buenos Aires y está adscripto a la Subsecretaría de Coordinación del Ministerio de Defensa por pedido de Garré, junto con personal de la Brigada de Drogas de la Policía de Chubut, manipuló todas las máquinas de la oficina de inteligencia de Zar al comienzo de la causa cuando estaba a cargo del juez Jorge Pfleger. Y también agregó que la filtración del sistema norteamericano ARMS constituye una flagrante violación del secreto militar que además perjudica la relación con un país aliado.

    Por este tema fue denunciado el arrepentido Alegre, el fiscal desestimó la denuncia y está en apelación ante la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia. Hizo referencia el letrado a una nota que envió la Armada, Nº 11/06 del 13 de junio pasado, en la que se pide al juez Salaberry: «... confirme a este Estado Mayor General de la Armada con carácter de 'urgente' la existencia en ese juzgado del soporte informático que contiene el software del sistema ARMS, manuales de procedimiento y la notebook marca Compaq modelo Armada 100 S Nº serie QB09FQ61392A así como también informe la identidad del personal y peritos que han tomado contacto con el mencionado material». La Embajada de Estados Unidos respondió a este diario con un lacónico «no comments» sobre la vulneración del sistema ARMS. Se sabe que este tipo de irregularidad con computadoras es materia de investigación del FBI, por caso ahora en Washington, el Bureau se ocupa de averiguar si fue penetrada una laptop robada que contenía información de más de 26 millones de veteranos de aquel país.

    Ni Garré ni el interventor en la Dirección de Inteligencia de la Armada (DIA), vicealmirante Enrique Olmedo, comunicaron hasta ahora oficialmente al Departamento de Defensa de los Estados Unidos que esas computadoras portátiles del ARMS cayeron en manos no autorizadas para manejarlas. En 2003 se había firmado en Washington un entendimiento secreto entre el entonces titular de la DIA y el jefe de la inteligencia naval norteamericana, contraalmirante Richard Porterfield, para la transferencia del sistema ARMS. Los arreglos previos con el almirante Porterfield comenzaron en la VI Conferencia Naval Interamericana de Inteligencia, que tuvo lugar en Valparaíso en octubre de 2002, a la que había asistido el capitán de navío Juan Rodríguez Mariani, hoy jefe de Planes de la Armada.
  • Dejá tu comentario