Amadeo Genta y Patricio Datarmini, los caciques de Sutecba (gremio de municipales porteños) no ostentan alto perfil como el camionero Hugo Moyano. Pero, se mantienen en el sindicato desde hace décadas. Son unos estilistas de la supervivencia. Se los referencia como oriundos de un peronismo más ortodoxo y casi un lema, negociar. A Genta, por caso, se lo recuerda cenando con Isabel Perón, horas antes del golpe militar.
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Datarmini, en su historia más reciente, reportó como diputado porteño del bloque PJ en la primera Legislatura tras cobrar ese status el ex Concejo Deliberante.
Genta en el gremio, Datarmini en la obra social. Desde la reapertura de la democracia, estos sindicalistas que hoy apuestan a no mostrarse vencidos, han sabido urdir acuerdos con cada uno de los mandatarios porteños, intendentes o jefes de Gobierno electos.
Ninguno, como Mauricio Macri en las últimas 48 horas, avanzó tanto en su contra. Quizá Aníbal Ibarra fue quien les dio más, cuando la noche anterior a asumir su primer cargo promovió la ley que transformó el IMOS en Obra Social de la Ciudad de Buenos Aires, con el plus de una millonaria suma para auxiliar sus cuentas. Después hubo otros subsidios y también hubo una movilización importante, nutrida en gran parte por el gremio municipal, para intentar salvar en su puesto a Ibarra en medio del juicio político que terminó con su mandato.
Con el reemplazante Jorge Telerman también «el sindicato» tejió sintonía y logró la continuidad de la medida de Ibarra quien, con acuerdo legislativo, transformó las llamadas locaciones de servicios en contratos de empleo público. Son los que Macri intenta desandar y el gremio sostener. Se consideran «aliados del kirchnerismo», pero en la última elección porteña se mantuvieron casi prescindentes. En principio unificaron la tropa cuando el candidato iba ser Daniel Scioli, pero luego, algunos animaron la reelección de Telerman y otros se alistaron en la campaña del oficialista Daniel Filmus.
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