R afael Bielsa dejó trascender sus gestiones delante de Colin Powell en favor de una reestructuración de la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Pero ocultó, acaso sabiamente, que la entrevista con el secretario de Estado ( saliente) de los Estados Unidos fue, en rigor, el lanzamiento de su campaña electoral como diputado el año próximo. Para que esta información resulte comprensible debe explicitarse un paso lógico: Bielsa habló con Powell sobre la agenda que le tocará tramitar cuando, en enero, presida el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
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Como se verá, el perfil que el canciller piensa dar a esa tarea es tan alto que tal vez le permita enfrentar a Elisa Carrió desde la inalcanzable condición de «jefe del mundo».
Que Bielsa abandonará la Cancillería el año próximo es un dato que en el gobierno se considera tan certero que hasta despierta ambiciones en algunoscandidatos a la sucesión. Entre ellos, Alberto Fernández (hay quienes consideran el viaje a España como un entrenamiento) y Jorge Taiana, implacable en el manejo del serrucho. Por eso, la entrevista con Powell fue para el ministro casi como mirarse en un espejo: los dos están de despedida, además de haber sido cancilleres cuyo encanto para los interlocutores externos radicó en que no representaron nunca en sentido estricto el pensamiento de sus presidentes. ¿Será por esta sensación de salida que Condoleezza Rice no recibió a Bielsa? No. En la Cancillería explican, con acierto, que la entrevista no fue pedida porque eso sería peyorativo para Powell. Además, Rice no está concediendo entrevistas ni siquiera en el caso del secretario de Relaciones Exteriores de México, Luis Ernesto Derbez.
Si el encuentro en Washington sirvió para un prelanzamiento de Bielsa fue por la agenda que se trató en la conversación. Powell le explicó a Bielsa que, cuando ejerza la presidencia del Consejo de Seguridad en enero, deberá estar atento a tres temas principales. Por un lado, las elecciones en Palestina, que se realizarán el 9 de enero. «Estamos tratando de que el gobierno de Israel facilite la salida de los palestinos que viven allí para influir favorablemente en esos comicios», explicó el canciller de George W. Bush. Bielsa, seguramente, se habrá dicho: «Es lo que hicimos nosotros con los uruguayos del Frente Amplio». Pero se contuvo de explicitar la comparación. Esta vez, estaba frente a temas verdaderamente importantes. Por mandato de la Divina Providencia, en el equipo electoral de las Naciones Unidas (piso 38) revista desde hace años una argentina, la esbelta Bianca Antonini, a quien el canciller podrá consultar en español.
• Irak
Powell informó también a su colega de la importancia que tendrá para Estados Unidos y las Naciones Unidas el proceso electoral en curso en Irak. Los comicios están previstos para el 31 de enero pero Washington teme que Kofi Annan, de nuevo, les haga una jugada inconveniente diciendo que «no están dadas las condiciones». Por eso es importante para el gobierno de los Estados Unidos que Bielsa entienda el juego y, llegado el caso, se exprese favorablemente a los intereses de la Casa Blanca. O de muchas cancillerías europeas para las cuales el establecimiento de un gobierno electo en Bagdad ofrece la excusa para reconciliarse con la principal potencia del mundo. A pesar de tanto denuesto contra la «unilateralidad».
El canciller argentino habrá imaginado, hay que suponer, la inmejorable oportunidad que se le ofrece a su gobierno con esta posición internacional para ejercer presión a favor de algunas cuestiones de interés inmediato para Kirchner. Al presidente de un Consejo de Seguridad con esta agenda se le deberían abrir los canales de la administración norteamericana con una facilidad excepcional. Y el gobierno estará durante enero en plena negociación con el Fondo por la deuda.
Pero, por qué ocultarlo, Bielsahabrá pensado también en su propia biografía: ¿cómo enfrentaría Carrió a un candidato a diputado que viene de pasear por Bagdad y de discutir con los líderes del mundo la administración del tiempo político planetario? ¿Qué puede pesar contra esa foto una denuncia contra Julio De Vido por vueltos de comarca? Ensoñaciones de un candidato.
Con Powell se habló también de Haití y de la participación argentina en la operación de pacificación de ese país devastado. No se profundizó tanto, sin embargo, como para desentrañar las complicidades entre Jean Bertrand Aristide y algunos miembros del Partido Republicano. Contubernios que llevan a los Estados Unidos a desaconsejar el juicio público de ese mandatario expulsado en enero.
Un temario de este voltaje, piensan al lado de Bielsa, justifica muy bien que la banca de la Argentina sea ocupada por el canciller y no por el embajador de turno. Aun cuando el carácter extraordinario de este reemplazo ofenda a César Mayoral, representante ante la ONU. También justifica la presencia de Bielsa en Nueva York durante un mes, aunque en el ARI se preparen para enrostrar que se están financiando con dineros públicos las recorridas del canciller por las librerías más o menos bohemias del Village. Si todo eso vale una foto con Condoleezza o, aún más, con Bush, Washington bien vale una misa o un par de viáticos. Sobre todo, si los astros quisieron que la temporada neoyorquina coincidiera con la reasunción del presidente norteamericano. Como es sabido, la Casa Blanca no invita a esa fiesta ni a presidentes ni a cancilleres. Pero, por tratarse del presidente del Consejo, tal vez Bielsa cuente con una oportunidad especial. Demasiadas razones, entonces, como para lanzarse a la campaña electoral con más optimismo que el que tuvo hasta ahora. O, bien mirado, para seguir lamentando que Kirchner lo condene a ese destino. Sobre todo, si se escuchan los sabios consejos del asesor Eduardo Valdés, cuando dice: «El problema del Congreso es que se parece a la cárcel de Devoto. Cuando entrás, el primero que pierde es el famoso». C. P.
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