26 de octubre 2005 - 00:00

Gobierno promete más respaldo para Ibarra

Rafael Bielsa
Rafael Bielsa
Alberto Fernández, con efecto poselectoral, aseguró ayer que el gobierno no se entrometerá en la gestión porteña de Aníbal Ibarra, quien atraviesa un proceso de juicio político que se resolvería a su favor en unos diez días.

El jefe de Gabinete fue sorprendido por radios que le preguntaron si la administración Kirchner manejaría al Gobierno porteño.

«No, nunca lo hemos hecho, nunca lo haremos», sentenció A. Fernández y repitió que «nunca le hemos dicho a Aníbal a quién tiene que nombrar o dejar de nombrar y nunca lo vamos a hacer».

Casi una certeza, después de todo, ya que Ibarra tiene medio gabinete (cuatro secretarios y afines) kirchnerista, pero lo ha nombrado él, claro, como al reciente ministro de Salud, Donato Spaccavento, médico de Kirchner o al sucesor del duhaldista Juan José Alvarez, Diego Gorgal, converso al oficialismo.

Ibarra
requiere del oficialismo, al menos hasta que se defina el juicio político que se está investigando. Mientras que el oficialismo mantiene -por ahora- su postura de sostener al jefe porteño, con quien, en definitiva a último momento buscó fotos para su candidato, cuando otros ya lo habían hecho, convencidos de la atracción (ya no del espanto) que podría tener hacia el electorado, donde aseguran conserva buena imagen a pesar de la tragedia del 30 de diciembre.

• Cambio de situación

Los votos que obtuvo Rafael Bielsa el domingo cambiaron la situación de los kirchneristas porteños. Con un triunfo amplio, como el que soñaban, las ínfulas por desembarcar masivamente en el Gabinete porteño podrían haber llegado a inconmensurables pero, con el candidato en el puesto tres del escrutinio, los kirchneristas se conforman con poco. Casi con un capricho, como que Ibarra desaloje a uno de los funcionarios con el cual peor se llevan, otro Fernández, pero Raúl, el jefe de Gabinete de la Ciudad.

La continuidad de
Ibarra de todos modos se define esta semana, cuando esté listo el informe de la comisión investigadora del caso Cromañón, que debe pasar luego a la Sala Acusadora. No habría un solo dictamen, sino varios, a favor y en contra del jefe de Gobierno porteño, pero lo que más desvela a Fernández es que el bloque kirchnerista no está unificado en ese sentido y algún legislador aún piensa en acusar a Ibarra.

El macrismo mantiene su postura y
el dictamen será en contra de Ibarra, aunque con la oposición la Sala Acusadora no llega a reunir 30 votos para impulsar la destitución de Ibarra. Sin embargo, si uno de los kirchneristas votara en contra, la definición quedaría en manos de la zamorista Noemí Olivetto.

Al mismo tiempo
algunos macristas le soplan al oído a su jefe político que lo mejor sería llevar paz a los porteños y sellar un pacto de gobernabilidad por los años que quedan a Ibarra de mandato.

Por su parte, Ibarra ha retomado el contacto con viejos amigos, como el socialista
Norberto La Porta, con la idea de que el centroizquierda se atomizó y eso le dio el triunfo a Macri, un universo en el que quiere incluir a los kirchneristas, algo que aún no digiere el socialismo local.

El viernes vence el plazo para presentar los informes de la comisión investigadora. Habría uno de mayoría que firmarían los macristas y la izquierda y podría haber otros tres de minoría. El ARI y el oficialismo pidieron plazo hasta el lunes a la mañana, pero el viernes por la tarde el informe de mayoría, que acusará a Ibarra de mal desempeño de sus funciones, tiene previsto darse a conocer. Los otros documentos los elaborarán en minoría el ARI y el kirchnerismo por su parte y la ibarrista
Sandra Dosch tendría uno propio en defensa de Ibarra.

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