Mauricio Macri se paró ayer definitivamente como firme opositor de Néstor Kirchner al realizar un crítico balance de la primera parte del gobierno del patagónico. «Se dedicó a perseguir el pasado», evaluó el empresario y fallido aspirante a jefe de Gobierno porteño.
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En un escenario donde la oposición aparece difusa y desintegrada, Macri buscó así instalarse como uno de los referentes más críticos al gobierno, sitio que también pretenden Ricardo López Murphy, el neuquino Jorge Sobisch y la arista Elisa Carrió. «En estos seis meses del gobierno, con las elecciones que hubo y la necesidad de construir poder (Kirchner), se dedicó a perseguir el pasado en forma sistemática, con lo cual se establecen límites, pero no me parece que desde allí se reconstruya la Argentina», aseguró Macri.
Como retorno al terreno político, tras el largo silencio que mantuvo luego de su derrota ante Aníbal Ibarra, el empresario cuestionó que con la agenda que propone Kirchner «no se edifica la Argentina del futuro ni se logra un salto de calidad a nivel de inclusión, empleo y desarrollo».
Y dio a entender, como reproche, que quiso plegarse a la «reconstrucción» promovida por el gobierno pero fue excluido de ella.
«En un proceso de reconstrucción uno quiere ser parte y ver desde qué lugar comienza a integrar un proyecto que no tenga que ver con la revancha y con la venganza», dijo y detalló: «Pero aparentemente no es así porque se han generado varios enfrentamientos».
Durante la campaña electoral porteña, a pesar de la fuerte presencia de Kirchner en favor de su socio Ibarra -alianza gestada a través del jefe de Gabinete, Alberto Fernández-, Macri evitó confrontar abiertamente con el Presidente. Incluso, en algún momento, lo elogió.
La presencia de algunos peronistas -como Jorge Argüello-en la mesa de decisiones del macrismo lo llevó a mantener una postura ambigua, mientras Ibarra se posicionó como aliado de Kirchner, imputándole a Macri ser el equivalente a Carlos Menem.
Actualmente, como jefe de una porción de los legisladores porteños, Macri promete una oposición ordenada, «con una agenda que pase por la seguridad y los problemas de los vecinos». Al mismo tiempo, busca instalarse como un eje de oposición a Kirchner.
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