Golpe del gobierno a cerealeras: les poda 650 millones de dólares
-
Cornejo ratificó su apoyo a Milei: "Argentina asiste a un cambio que Mendoza viene acompañando"
-
Milei vuelve a viajar a EEUU: participará de un foro internacional en Los Ángeles
La estrategia no debe llamar la atención porque es la misma que aplican los gobiernos débiles cuando deben admitir la rendición: disfrazar el retroceso con movimientos de contraataque. El gobierno cree que los grandes exportadores, a quienes les ponen ahora la lupa con el reclamo de esas retenciones impagas, actuán detrás de la escena proveyendo logística y argumentos a la protesta de los chacareros que han seducido a la burguesía de las grandes ciudades. Hacerlos subir al escenario y mostrarlos como el epítome de la especulación responde a una de las tácticas inveteradas de Néstor Kirchner: «Hay que pegarle al chancho hasta que aparezca el dueño» (frase común de Domingo Cavallo en sus mejores momentos).
Echegaray apareció ayer en las comisiones de la Cámara de Diputados munido no de uno, sino de varios power points para tratar de arrinconar a los dirigentes del campo que ya han dominado la plaza de Buenos Aires, después de tomar el control del interior.
Estas medidas no son sólo humo; buscan debilitar a los protestones del campo atacándoles el bolsillo y mostrarlos reculando ante unos diputados que están desanimados porque quieren que Kirchner les muestre la luz al final del túnel. En el cálculo que hizo ayer el bloque del peronismo en el Congreso, ya han perdido 42 votos propios, a los que se suman unos 14 más de kirchneristas puros que anunciaron que quieren abrir el paquete porque si no, no pueden volver a sus casas. Abrir el paquete es avanzar en proyectos que modifiquen las alícuotas a la baja. A esos 56 diputados, de avanzar esa idea, se sumarían los diputadosdel ARI disidente que lidera Eduardo Macaluse, que están cerca del gobierno, pero lo acompañarán sólo hasta la puerta del cementerio.
Como ocurrió antes de mandar las retenciones al Congreso, los Kirchner redoblaron ayer los discursos (dos de Cristina, uno de Néstor, ante bancarios) alardeando de una fuerza que no tiene consecuencia en los hechos. Que se abra (el proyecto), pero que no se rompa.
Con el giro que implicará en las próximas horas la propuesta del oficialismo de conducir el debate de los mercados a futuro hacia la reforma de la ley de exportación de granos, el gobierno busca espacio y tiempo como para introducir una baja de las retenciones y un mecanismo que permita reconstruir los mercados a futuro. Con esa propuesta, la idea de Cristina de Kirchner, según le explicó la noche del martes al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y al grupo de entornistas que entró a su despacho cuando se fue Echegaray, puede volver a los diputados menos remisos a apoyar algún proyecto oficial. También, quizás, pacificar a la opinión pública que sigue respaldando la protesta del campo.



Dejá tu comentario