Los Efectivos de la Policía Federal chocaron anoche con un grupo de manifestantes, en la esquina de las avenidas Rivadavia y Entre Ríos, a pocos metros del Congreso, cuando el Senado trataba la expulsión del peronista Luis Barrionuevo.
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Faltaban pocos minutos para las 20, cuando los agentes de la Policía desalojaron una urna gigantesca que había montado un pequeño grupo de miembros de organizaciones no gubernamentales (ONG), en reclamo de la expulsión de Barrionuevo, acusado de provocar los incidentes que obligaron a suspender los comicios catamarqueños el pasado 2 de marzo.
Con golpes de los bastones de caucho y amagando con usar sus armas, los efectivos atacaron a los manifestantes y algunos camarógrafos que cubrían la movilización contra Barrionuevo.
•Seguridad
Las autoridades del Senado debieron tomar ayer fuertes medidas de seguridad alrededor del Congreso para prevenir incidentes en la sesión que trató el proyecto de expulsión de Luis Barrionuevo. Desde el mediodía, el Congreso fue cercado con carros de asalto, centenares de policías, rejas, perros y cortes de calles en los alrededores del Parlamento.
«Que se vayan todos menos Barrionuevo» era la leyenda de uno de los carteles firmado por el sindicato gastronómico de la Capital Federal, que portaba un grupo de seguidores del legislador, instalado junto a un vallado.
El cerco policíaco generó trastornos a automovilistas, pasajeros de colectivos, peatones, ambulancias e, incluso, al personal que trabaja en la plantilla del Congreso y a los periodistas, y a la gente que vive en departamentos contiguos al Parlamento. Al enrejado exterior del edificio del Congreso le correspondieron no menos duras medidas de seguridad internas en el edificio Anexo y en el Palacio legislativo.
Dentro del Palacio, donde se hallan las salas de periodistas parlamentarios acreditados (tanto del Senado como de Diputados), la presidencia del Senado, y los encargados de la seguridad de este cuerpo dispusieron cierres de puertas internas y férreos controles.
Eso generó agrias disputas entre periodistas y empleados de seguridad, que incluso llegaron en algunos casos a los golpes de puño, porque se hacía imposible el tránsito de empleados y de periodistas de una cámara a la otra.
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