Nuequén - El reclamo de los activistas en Las Heras reanimó la fuerte interna gremial petrolera y promete hacer caer a la cabeza de la Federación de Sindicatos del Petróleo y Gas Privados, Luis Ferreira. La dirigencia patagónica del crudo pretende imponerse en la pulseada; sacar rédito del conflicto en Santa Cruz, y sentarse en la mesa paritaria que se habilita en marzo en el Ministerio de Trabajo de la Nación con la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos.
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Bajo esas veladas directivas, los sindicatos del Petróleo y Gas Privados de la Patagonia inician hoy el segundo plenario de delegados de la región con una agenda que incluye tres temas clave: el reclamo por la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, aspectos vinculados con la federación de sindicatos y la paritaria por zona que se inicia en marzo en el Ministerio de Trabajo nacional.
El encuentro será en el estadio Ruca-Che de la capital neuquina, una construcción emblemática de la primera gestión del candidato a presidente y gobernador Jorge Sobisch. El estadio se levanta al 4000 de la principal arteria de la ciudad, Antártida Argentina, y tiene capacidad para unas 5 mil personas.
Inicialmente el encuentro estaba previsto en el camping de los petroleros, pero la intensa lluvia que se abate sobre la ciudad, y el compromiso de una presencia masiva, obligaron a mudar el cónclave. Allí estarán el Sindicato de Neuquén-Río Negro que encabeza Guillermo Pereyra; de Chubut, Mario Mansilla; de Santa Cruz, Héctor «El Chaco» Segovia. Los tres gremios nuclean 22 mil afiliados sobre un total de 26 mil que tiene la Federación en todo el país.
Pretenden los patagónicos imponer liderazgo sobre la Federación y cuestionar aspectos administrativos de la conducción Ferreira. Todo será bajo el monitoreo del gobierno nacional, que despachó anoche sus emisarios. Ferreira, un chofer de camión, con 30 años de actividad en el sector petrolero, llegó a la conducción hace dos años y su mandato debería concluir en 2008. Nació en Buenos Aires hace 63 años pero se radicó hace tres décadas en Neuquén.
Ferreira y los patagónicos se enfrentaron duro en octubre 2005 luego que la Federación reclamara un incremento salarial para los petroleros de todo el país, montándose sobre la suba que habían conseguido los chubutenses a fuerza de bloqueo, toma de plantas y parálisis de la producción. Pero eso no es todo. Los patagónicos dicen que el reclamo por Ganancias lo encabezaron ellos en julio de 2005 y la Federación no hizo nada.
Por si fuera poco, el último fin de semana, el secretario adjunto de la Federación, José Altamirano, convocó a los sindicatos del país, con excepción de los de la Patagonia, mientras Ferreira seguía de vacaciones en Europa. En rigor, los patagónicos también habían hecho su propio mitin el 2 y 3 de febrero en Comodoro Rivadavia, Chubut, cuando realizaron el primer plenario patagónico ( inicialmente previsto en Caleta Olivia, Santa Cruz, que debió moverse de apuro por el reclamo de los activistas de Las Heras, a su vez, disidentes con la conducción del sindicato provincial). Así, los patagónicos quieren capitalizar la negociación por Ganancias (de hecho fueron los interlocutores con Nación); descabezar la Federación y respirar como propia lo que descartan será una «conquista gremial». Quieren sentarse en la mesa de la paritaria por zona que comienza en marzo con el monitoreo del Ministerio de Trabajo de la Nación y la Cámara de operadoras.
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