Grueso de la droga sale en barco no por Ezeiza, dice DEA de EE.UU.

Política

Si no fuera un delito aberrante, dramático, parecería una ironía para castigar la nueva obsesión argentina nacida del caso Southern Winds. Un informe de los Estados Unidos que se conoció el viernes dijo que, según la DEA, la mayor parte de los embarques de drogas ilegales que se trafican por la Argentina se hace no a través de aviones sino en barcos. Esa advertencia sobre el movimiento de «containers» tiene sentido si se comparan los volúmenes que se transportan por esos respectivos medios y las medidas de seguridad que hay sobre ellos, mucho más rigurosas (en teoría, al menos) porque hoy tienen como objetivo reprimir actos de terrorismo.

El viernes pasado el gobierno de los Estados Unidos lanzó -como lo había hecho con el caso del tráfico de cocaína en la subsidiada estatal SW- una sospecha grave sobre narcotráfico en contenedores que giran por el sistema portuario argentino. Mientras el ministro de Defensa, José Pampuro, y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, hacen lo imposible por circunscribir el episodio de SW a un mero hecho policial, con responsables sólo en la Fuerza Aérea y de dos o tres empleados infieles de la empresa aérea subsidiada por el Estado, un extenso documento denominado «Estrategia Internacional de Control de Narcóticos» firmado por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, alerta que el tráfico de drogas colombianas «ha incrementado mucho su presencia en todos los aspectos del comercio de narcóticos desde la Argentina». No dará resultado la instrucción del ministro a la cúpula de la Fuerza Aérea de sacar el tema del tráfico de cocaína de los medios de comunicación evitando declaraciones públicas.

• Advertencia

Sin medias tintas, el informe dado a conocer el 4 de marzo, expresa en el subtítulo, Drogas, flujo y tránsito: «Para el jefe de la delegación de la DEA en la Argentina, el mayor volumen de transporte de droga desde la Argentina es vía los contenedores que pasan a través del sistema portuario marítimo argentino».

La advertencia publicada se basa en informaciones de inteligencia que, obvio, no se amplían en el documento de marras porque se presume serían parte de investigaciones en curso.

Luego del atentado del 11 de setiembre, los Estados Unidos impusieron un estricto control -escáners y personal propio incluido- a las terminales portuarias que operan con cargas para aquel país por temor a la introducción furtiva de explosivos.

Esa medida llegó a molestar a sectores empresarios locales por las demoras en el despacho de los productos exportados. Esta vez Pampuro tiene algo a su favor: el director nacional de Inteligencia Estratégica Militar, licenciado Sergio Mileo, conoce de movimientos portuarios, formó parte de la Unidad de Renegociación conducida por Julio De Vido y analizó los contratos del puerto de la Ciudad de Buenos Aires, el más sospechado por la DEA en virtud del volumen de contenedores en circulación. La observación del Departamento de Estado implica un toque de atención a la Prefectura y a la Aduana. ¿ Habrá otra purga ordenada por el Presidente en esas instituciones? Sin reflejos, antes de conocer el informe del departamento de Estado, el titular de la Aduana separó de la jefatura de Drogas al director Juan José Isola. Un hombre de la línea, formado en los Estados Unidos, con cursos y doctrina de la DEA.

• Pedido

La amenaza del tráfico en contenedores es también un viejo pedido del Departamento de Defensa para sumar a la Armada Argentina al control marítimo internacional. Una de las rutas más usadas para el ingreso de cocaína a los Estados Unidos es el mar Caribe. Donald Rumsfeld, secretario de Defensa, invitó a los países de la región a integrar un cordón marítimo con las armadas para impedir el ingreso de estupefacientes en contenedores.

Hasta ahora la cooperación bilateral en esa materia se hace con un sistema informático sensible cedido por el Departamento de Defensa
que actualiza on line los movimientos de buques mercantes y sus cargas.

Las terminales son compartidas por el Estado Mayor Conjunto, la Armada y la dirección de Inteligencia Estratégica Militar. La operación naval en el Caribe conocida con el nombre «Enduring Friendship» será tema de conversación de
Rumsfeld con Pampuro en la visita que hará el 22 de marzo. En Defensa sobran antecedentes, Rumsfeld había adelantado esta iniciativa a Horacio Jaunarena (presidencia de Eduardo Duhalde) en la V Cumbre de Ministros de Defensa que tuvo lugar en Chile en 2002. Otro aporte del informe norteamericano a la emergencia del presunto tráfico en contenedores llama la atención sobre la vulnerabilidad institucional del Mercosur: «Como integrante del Mercosur, la Argentina no puede abrir e inspeccionar contenedores en tránsito de otro país miembro, sin un alerta de inteligencia sobre un contenedor específico. Los embarques de cocaína en tránsito desde la Argentina se destinan primordialmente a Europa (N.R.: es el caso de la subsidiada estatal SW que se dirigió a España) mientras que los de heroína se destinan a los Estados Unidos».

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