Guerra de Blumberg contra gobierno por trama política del caso Ianonne

Política

Si el asesinato del joven Axel Blumberg paralizó en 2004 a la Argentina, el secuestro de final con vida de Hernán Ianonne en la localidad de José C. Paz golpea con efectos más poderosos al corazón del oficialismo en el conurbano de Buenos Aires. Juan Carlos Blumberg confirmó sus acusaciones de que hay una trama de drogas y política que complica al gobierno de esa comuna, a legisladores, funcionarios y policías. En un momento cuando se acumulan las muertes, secuestros, violaciones y asaltos (algunos protagonizados en esa zona por policías federales del barrio porteño de Palermo), el gobierno busca forzar responsabilidades en el padre de Axel, en este caso por haber sugerido que se publicitase el secuestro. Lo que denunció Blumberg sobre dinero faltante en el monto que dio el padre de Ianonne a uniformados para pagar la libertad de su hijo motivó más inquietud en el área de seguridad de la provincia, uno de cuyos titulares se cruzó con el empresario con duros comunicados. El gobierno no atina a encontrarle solución al drama de la inseguridad que ha caído sobre el país como una maldición que nadie logra superar ni con infinidad de reformas legales ni la acumulación de recursos que parecen aplicados a aumentar y no a mitigar el delito.

Una oscura trama envuelve el secuestro del joven Hernán Ianonne. Quizá nunca se sepa la verdad, pero la Justicia debería indagar sobre los rumores que vinculan el rapto del estudiante con una venganza. El caso tiene mucho olor a mafia, de esas que están enquistadas en el conurbano bonaerense y que siempre cuentan con el paraguas protector de algún puntero político.

Hernán volvió a su casa después de 26 días de cautiverio. Pero su desaparición y, afortunadamente, aparición con vida han sido politizadas. Quizá previendo un desembarco -nunca confirmado- de Juan Carlos Blumberg en suelo de Felipe Solá, un terruño pretendido por la Casa Rosada.

Algo de eso podría haber. De otro modo no se explica el empeño en descalificar la actuación que tuvo en el caso Ianonne el padre de Axel Blumberg, secuestrado y asesinado en marzo de 2004.

Fueron los familiares de Ianonne los que llamaron a Blumberg en los primeros minutos del secuestro de Hernán. Por eso ayer sorprendió que hayan renegado de aquel pedido de auxilio. El empresario recomendó difundir el secuestro y con ello desató el enojo del gobierno bonaerense y de los «expertos» que defienden el silencio como política para estos casos.

No fue casual, entonces, que el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, dijera que la intervención de Blumberg fue «francamente negativa». Que «perjudicó notablemente la investigación» y que «puso en riesgo la vida de la víctima».

  • Presión

    El desboque de Arslanian puede que esté motivado por la presión que el padre de Axel ha ejercido sobre él durante dos años. Incluso llamándolo «ministro de la inseguridad». Lo que no parece creíble es la afirmación de que la resolución de los secuestros en la provincia de Buenos Aires llega a 90%.

    Las «estadísticas negras», esas que no figuran en los registros oficiales, señalan que la mayoría de los secuestros extorsivos termina siendo resuelta por los familiares de las propias víctimas que nunca hacen la denuncia.

    Hasta Solá desafió a Blumberg a que «pruebe lo que dice», evidentemente exasperado por la denuncia del ingeniero, quien aseguró que antes de que se pagara el rescate la Policía intentó robarle al padre de Hernán 47 mil pesos que formaban parte del rescate de 300 mil. O sea, un caso de presunta corrupción policial que el gobierno dice haber desterrado de esa fuerza que en su momento fue rotulada como «la Bonaerense» o «la maldita Policía». El mote no queda bien para un gobierno que defiende con ahínco el garantismo al punto de creer posible que ex convictos pueden ser carceleros de otros presos, como se propone en la Legislatura bonaerense (ver Ambito Nacional).

    Ayer, la Auditoría General de Asuntos Internos comenzó a investigar la denuncia del supuesto robo del dinero del rescate y llamó a Blumberg para que ratificara esa denuncia. La citación tenía como hora prevista las 16 en La Plata. El ingeniero la recibió a las 15.

    «Que Blumberg pruebe lo que dice, porque cada vez que hay una acusación nunca lo prueba, nunca lo puede probar, nunca tiene la más mínima forma de probar lo que dice», advirtió ante la prensa Solá, evidentemente enojado por ver inmersa a la fuerza policial que está bajo su dominio en un escándalo de ese tenor.

  • Denuncia

    Blumberg contó que «cuando la Policía devolvió el bolso con el dinero que habían llevado para tomar la numeración de los billetes, el padre de Hernán contó la plata y se dio cuenta de que le faltaban $ 47 mil. Habló con la Policía y le dijeron: 'No pasa nada', que esta gente no cuenta el dinero, y cuando les dijo de nuevo que faltaba plata le respondieron: 'Ganamos poco'».

    Esa acusación fue desmentida por Susana Ianonne, madre de Hernán. Cuando se le preguntó, dijo: «Es mentira».

    Blumberg confió que el dato sobre el intento de robo los recibió de Miguel Estete, tío de la víctima, en una conversación que mantuvo el 11 de diciembre en su domicilio. Y que esa supuesta irregularidad le fue transmitida al fiscal federal Paul Starc.

    Un capítulo aparte merece la relación entre los Ianonne y el intendente de José C. Paz Mario Ishii. Tras la aparición, el jefe comunal celebró junto con la familia Ianonne el regreso al hogar de Hernán.

    Algunas fuentes judiciales explican que hubo una ruptura de esa relación generada por una supuesta deuda de la intendencia con Ianonne padre a partir de la provisión de material para la construcción de 1.000 viviendas del Plan Federal de Emergencia Habitacional de la Nación. Ianonne es propietario de dos madereras. Se afirma que esa acreencia llegaba a los 500 mil pesos y que Ianonne pasó de facturarle 18 mil pesos por mes al municipio a los 400 y 600 mil pesos. Incluso, comienza a ser motivo de interés judicial el incendio de una de las empresas madereras de Ianonne. Se sospecha que ese siniestro ígneo habría sido intencional.
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