Habrá un plebiscito para bajar gastos políticos
El gobierno lanzó anoche la iniciativa de llamar a un plebiscito o consulta popular para apurar leyes que reduzcan el gasto que representa la actividad política. Esa consulta se hará después del 14 de octubre pero antes de fin de año, porque la actual norma que regula esos mecanismos prohíbe que se haga junto a una elección general. En un discurso que dio anoche Fernando de la Rúa también se conoció otra idea aunque con menos detalles: una reforma de los mecanismos de recaudación que premie a quienes detectan a los evasores. "Detectar a un evasor es hacer patria", dijo el Presidente. Este anuncio pareció también reflotar la idea de privatizar o concesionar el cobro de algunos tributos, como hacen ya algunas provincias. El resto del discurso de De la Rúa rodeó lo conocido: dramatizó con precisión la cercanía del default financiero como causa del último acuerdo con el FMI y reconoció que hubo un debate en el mundo sobre si ayudaba o no a la Argentina en esta emergencia. "Algunos querían hacer de la Argentina una lección de lo que no se debe hacer. También especulaban", remató. El discurso ratificó la idea de discutir una nueva ley de coparticipación federal que debió votarse en 1996 y que figura en los nuevos acuerdos con el FMI. También insistió en bajar el gasto en la ANSeS y en el PAMI, dos organismos sobre los que hoy se esperan anuncios de reducción de personal que confirmó anoche Chrystian Colombo pocos minutos antes del discurso presidencial.
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La pieza de De la Rúa, hablada sin papeles, arrancó con una mención al acuerdo del gobierno con el FMI y admitió que se había logrado en medio de una polémica de expertos internacionales sobre qué actitud se debía tomar ante la crisis de la Argentina. Lo hicieron, destacó, porque «somos una economía importante que se acercó al default, al derrumbe, que es cuando no se pueden pagar las cuentas ni quien lo financie».
Frente a esa situación dijo que cabían dos actitudes, o gastar menos que antes o la rendición. «La rendición hubiera sido no poder bajar el gasto e ir al colapso de la economía y del futuro.»
Los expertos del mundo, recordó el Presidente, se dividieron en dos actitudes. «Unos decían 'no ayude', querían convertir a la Argentina en una lección de lo que no se debe hacer.Además -remarcó- algunos especulaban».
«Otros -dijo- ayudaban, piensan que la Argentina fue mal administrada, pero creen en el déficit cero y que vamos a cambiar la historia.» Celebró en este párrafo del discurso que se hubiera impuesto esta segunda actitud. «Se consiguió apoyo financiero, se nos brindó la confianza, ésa es una buena noticia. Ahora debemos mostrar que somos merecedores de esa confianza.»
Sintetizó la actitud de su gobierno en el impulso de «hacer una nueva Argentina. Hace más de cien años -evocó- el presidente Avellaneda lideró un proceso tan fundacional como éste. El peso de la deuda era tan importante como ahora. Ordenó una reducción del gasto público. En poco tiempo la situación mejoró, los capitales volvieron a creer en el país y llegaron las inversiones. Fue la bisagra histórica del país. Como entonces, nos tocan ahora acciones y no palabras».
Para cumplir con esa iniciativa, señaló, hay que recaudar más y combatir la evasión. «Más doloroso es no cambiar y también más humillante.»
Propuso aquí dos claves de lo que su gobierno se propone hacer: cumplir con la Ley del Déficit Cero y un ataque en varios frentes a propósito de lo cual repitió sus proyectos de unificar programas sociales para aumentar la eficiencia de ese gasto y evitar el clientelismo.
Siguió el anuncio de que hará el plebiscito en un domingo posterior al 14 de octubre, una idea que De la Rúa había introducido ya en el discurso de inauguración del año legislativo del 1 de marzo y hace un mes y medio cuando saludó a José Manuel de la Sota por el éxito de una consulta similar para la provincia de Córdoba.
Esa reforma, reconoció el Presidente, tiene el acuerdo de todos los partidos.
El eje de las propuestas del gobierno son un cambio del financiamiento de los partidos y las elecciones, la reducción de la representación legislativa en provincias que tienen dos cámaras, el recorte de la cantidad de diputados nacionales modificando hacia abajo la proporción entre diputados y ciudadanos de cada provincia.
Tras insistir en que reformará el sistema previsional para eliminar privilegios y concentrar la labor en PAMI y ANSeS, en mejorar su financiamiento y encaminarlos para que cumplan la misión para la que fueron creados.
Repasó la necesidad de discutir una nueva ley de coparticipación y la oportunidad de que el Mercosur negocie a la brevedad un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos; dedicó los últimos párrafos a insistir en su compromiso personal en las reformas.




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