El gobierno traspasará más poderes a Aníbal Ibarra, mientras diseña un acto en el distrito sobre el cual hará base para la campaña electoral. El gobierno festejará el miércoles en el estadio Obras el desembarco del kirchnerismo en la conducción del PJ porteño. Lo hará cuando Néstor Kirchner y Alberto Fernández se presenten como únicos oradores de un acto que, si bien tiene por finalidad la asunción del jefe de Gabinete como presidente del PJ de la Capital Federal, dará a entender que el kirchnerismo eligió el distrito porteño como vidriera de su campaña hacia las elecciones de octubre y al PJ como tronco principal del Frente para la Victoria. Con esa alianza piensa competir en el cuarto oscuro venidero, junto con partidos menores, como el de Ibarra.
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En el escenario de Obras habrá, además, 33 personas: los 29 que conforman la mesa de conducción del peronismo porteño, desembarcados mediante lista única, y los cuatro vicepresidentes partidarios: la diputada Lucrecia Maca Monti (esposa de Eduardo Rollano), el ministro Carlos Tomada, el sindicalista Andrés Rodríguez y el joven Sebastián Pilatti. Entre los 29 estarán otros funcionarios, como Daniel Filmus y Patricia Vaca Narvaja, Alberto Iribarne, vicepresidente del PJ Capital, y el sindicalista Víctor Santa María, secretario general, quien desde que se consagró en el puesto parece decidido a hacerse ver cuanto pueda, un perfil que no practicaba hasta ahora. Incluso, el titular del sindicato de porteros se animó a alentar por las radios la candidatura de Rafael Bielsa.
Sin embargo, el sindicalista no es el único que comenzó a mostrarse en función de las próximas movidas del albertismo en la Capital Federal; también lo hizo la hermana del jefe de Gobierno porteño,Vilma Ibarra. Como una rareza en las costumbres de Bolívar 1, los dos participaron de un acto en el palacio municipal. En simultáneo con el lanzamiento de la nueva conducción del peronismo porteño, el albertismo piensa acaparar algunos lugares clave en el gobierno de Ibarra, y como contrapeso, el gobierno nacional concederá algunas pretensiones de Ibarra para que al jefe porteño despliegue a fondo su gestión atacada del caso Cromañón.
El viernes asumió el sucesor de Juan José Alvarez en la Secretaría de Seguridad y Control Comunal del Gobierno porteño, Diego Gorgal. Hasta su llegada, como segundo del duhaldista Alvarez, a Gorgal se lo identificaba como abonado al grupo Sophia que regentea el macrista Horacio Rodríguez Larreta (h), pero la identidad filomacrista trasmuta para el funcionario, a partir de su ascenso, hacia el albertismo. Ese proceso de evangelización política lo demostraron en la jura de Gorgal las presencias poco frecuentes en actos de Ibarra, de su hermana Vilma,Alberto Iribarne y, entre otros, Santamaría (casi un extranjero en cuestiones de gestión ibarrista).
Alvarez se fue rápido del acto, mientras los kirchneristas saludaban con aplausos al nuevo aliado. Gorgal y Fernández se conocieron hace poco menos de un mes, cuando «Juanjo» lo condujo al despacho del jefe de Gabinete nacional para que le diera la bendición. El próximo acto que imaginan los albertistas es la asunción de otro joven, el K Nicolás Trotta. Para él piensan en que sea reemplazante del radiooperador Héctor Capacciolli, titular de la Secretaría de Descentralización en el gobierno de Ibarra. Capacciolli imagina reemplazar a Julio Bárbaro en el COMFER, aunque esa posibilidad no parece con muchas chances por estos días. Otra ocupación sería la de la Secretaría de Desarrollo Social que tiene a su cargo el vicejefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman, de quien Fernández opina que «llegó tardíamente» a querer integrar la conducción del PJ y quedó fuera de juego. Para reemplazarlo en el área social se menciona al segundo de Alicia Kirchner, Daniel Arroyo.
Mientras el peronismo de la Capital Federal con la nueva conducción de ministros y funcionarios se rearma, el gobierno piensa dotar a Ibarra de más poderes para que reactive su gestión. «Está muy avanzado y falta ponerle fecha», dijo a este diario, sobre ese propósito, una alta fuente de la jefatura de gobierno de la Capital. Se trata de traspasar controles para mayor autonomía de la Ciudad. Eso se reflejará en que el gobierno creará un ente para que la Capital pueda tener el control sobre subterráneos, trenes y transporte de pasajeros, que actualmente tiene la Nación. Le da así más poder, ya que, según el secretario de Infraestructura, Roberto Feletti «este paso es tan importante como el traspaso de la Policía a la Ciudad».
Para empezar, el jueves se anunciará el inicio de obras conjuntas entre Nación y Ciudad en Aeroparque. Será la concreción del desarrollo del anillo vial que permite al distrito porteño la consolidación de la traza de la autopista Gral. Paz-Illia.
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