Rubén Hallú, un peronista de 55 años, fue el encargado de quebrar la hegemonía radical en la conducción de la UBA. El decano de la Facultad de Veterinaria se convirtió en el tercer titular de la Universidad de Buenos Aires desde el regreso de la democracia en 1983 y el primer peronista en la historia de la Universidad.
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Casado y con un hijo, el nuevo rector se autodefine « peronista sin militancia activa». Y aunque simpatiza con el gobierno de Néstor Kirchner no tiene por el momento un padrino político explícito en el gabinete.
Graduado en la UBA en 1976, y especializado en farmacología, Hallú proviene de una familia de pocos recursos. «Agradezco a mis padres que a pesar de la falta de oportunidades hicieron el esfuerzo de mandarme a la Universidad pública», fueron las palabras que el veterinario pronunció ayer en el Congreso al asumir su cargo.
«Soy peronista, de herencia familiar, y después de creencia. No milité en ningún partido pero siempre comulgué con el peronismo», aseguró en varias entrevistas recientes. « Jamás hubiera pensado que podría llegar hasta acá», confesó Hallú segundos después de que los asambleístas pusieran en sus manos la búsqueda de una salida a la crisis institucional que vive la Universidad.
Hallú también aprovechó la oportunidad para cuestionar a los estudiantes de la FUBA, al asegurar que «los que quieren destruir esta universidad se van a encontrar con alguien que no se va a doblegar». Si bien el decano quedó formalmente a cargo de la UBA, iniciará sus funciones en las primeras semanas de enero, después de tomarse unos días de descanso.
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