2 de diciembre 2010 - 10:33

Hillary Clinton llamó a Cristina por el escándalo de WikiLeaks

Cristina de Kirchner junto a Hillary Clinton.
Cristina de Kirchner junto a Hillary Clinton.
Tal como lo anticipó ámbito.com, la Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, se comunicó el jueves por la tarde telefónicamente con la presidente Cristina de Kirchner a raíz de la filtración de los cables diplomáticos de la Embajada de Estados Unidos en la Argentina.

Según informaron fuentes oficiales, la comunicación se produjo cerca de las 14:30 y se suma al contacto que el subsecretario adjunto para Asuntos Políticos del Departamento de Estado, William Burns, ya mantuvo con el canciller argentino Héctor Timerman.

Si bien en Buenos Aires hubo máximo hermetismo sobre el contenido de la conversación, desde Washington el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, develó algunos detalles y precisó que, además de la charla con Cristina, la secretaria Clinton se había comunicado este jueves con el presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari.

"Hizo breves llamadas al presidente Zardari de Pakistán y a la presidente Fernández de Kirchner de Argentina", para "lamentar ante ambos mandatarios la divulgación de los documentos clasificados", dijo Crowley en declaraciones que fueron reproducidas por la agencia internacional AFP.

El funcionario resaltó, además, que en la llamada a Kirchner, Clinton expresó "la importancia de la amistad" de Argentina con Estados Unidos y ambas manifestaron su voluntad de seguir trabajando en conjunto.

Fuentes de la Embajada estadounidense en Argentina, en tanto, deslizaron que la comunicación fue "muy positiva", pero no brindaron pormenores sobre el contenido, lo mismo que ocurrió en la Casa Rosada, donde hubo silencio absoluto sobre el tema.

El llamado desde Estados Unidos se produjo luego de que se filtraran informes diplomáticos confidenciales a través del sitio de internet Wikileaks, en los que quedó al descubierto la intención de la administración de Barack Obama de conocer detalles acerca de la salud física y metal de la primera mandataria argentina y del carácter de su fallecido esposo, Néstor Kirchner.

Por el escándalo, la funcionaria norteamericana inició una ronda de contactos con algunos líderes mundiales para explicar el contenido de los cables reservados y ofrecer disculpas, según dijo ella misma en la conferencia de prensa que ofreció esta semana en Washington.

Antes de que Clinton telefoneara a Cristina, la agregada de prensa de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, Shannon Farrell, había negado nuevamente que esa sede diplomática se dedicara al "espionaje".

"No somos espías, no hacemos espionaje, recabamos información, igual que un abogado, un periodista. El hecho de que lo hagamos en privado no significa que seamos espías", remarcó Farrell en declaraciones a varias radios porteñas.

Pero, además, luego de que el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, rompiera el silencio oficial y considerara que los cables que se filtraron en WikiLeaks son "una estupidez", este jueves continuaron las repercusiones.

El embajador argentino en Alemania, Victorio Taccetti, evaluó que la información confidencial de las embajadas norteamericanas en el mundo es "típica de las revistas del corazón".

"La información que ha trascendido sobre Alemania es referida a la personalidad de los líderes. Uno puede estar más o menos de acuerdo con la línea ideológica, pero en un país como éste nadie llega al gobierno si no es un buen político. Los comentarios son muy livianos", apuntó Taccetti.

Entre los miles de cables diplomáticos que se filtraron, el Departamento de Estado pidió a la Embajada saber: "Cómo controla Cristina Fernández sus nervios y su ansiedad. Cómo afecta el estrés a su conducta con sus asesores y en su proceso de toma de decisiones" y "Qué medidas toman sus asesores para ayudarla a manejar el estrés", entre otros puntos.

Los comunicados también hablaron de Aníbal Fernández; del ex presidente Kirchner; del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri; del intendente de Tigre, Sergio Massa; del ex jefe de Gabinete Alberto Fernández y del gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli.

En ese sentido, se conoció que tras la derrota electoral que el kirchnerismo sufrió en 2009, el consejero político de la Embajada estadounidense, Thomas Kelly, aseguró que Scioli no iba a romper su alianza política con el santacruceño porque no quería ser "golpista".

Según Kelly, Scioli, consultado sobre si podría irse del oficialismo tras el fracaso electoral, habría respondido: "Si yo lo hago, ellos podrían caer. Y yo no soy un golpista".

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