En máximo sigilo, Horacio Rodríguez Larreta adelantó su visita y se presentó ayer en el juzgado federal de Lomas de Zamora y permaneció durante casi una hora tomando contacto con las pruebas del espionaje ilegal del que fue víctima por parte de la Agencia Federal de Inteligencia que conducía su propio partido. Pizarrón de por medio, el juez Federico Villena repitió el ritual que había realizado con Cristina de Kirchner el lunes y –como una suerte de profesor- volvió a explicar los lazos que vinculaban a espías con narcos para tareas de seguimiento clandestinas de las que fue objeto. El expediente sigue en pleno secreto de sumario renovado. Fotografías, videos y mensajes que vio lo convencieron de que, a través de su abogado Mariano Mendilaharzu, presentarse también como querellante por ser particular damnificado de la organización. Pero adicionalmente, el magistrado activó dos allanamientos clave –uno en el penal de Ezeiza que se extendió hasta la noche, y otro en el penal de Melchor Romero- que inauguraron un capítulo inquietante en la trama: se hallaron indicios relevantes que certifican el espionaje también a detenidos, a través de micrófonos.
Larreta ingresa como querellante y detectan cárceles "cableadas"
Tras una hora de ver pruebas, el jefe de Gobierno pidió mismo status que Cristina de Kirchner. Villena allanó los penales de Ezeiza y Melchor Romero. Juzgado esquivó "señuelo" y confirmó espionaje a detenidos y abogados.
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En las próximas horas y hasta el fin de la semana, el juzgado de Villena será un desfile de figuras de la primera nómina convocada para ser notificada de las pruebas del espionaje halladas en celulares de agentes de inteligencia. Dos de ellos, Facundo Melo y Leandro Araque –de cuyos teléfonos se extrajo gran cantidad del material probatorio- solicitaron ir a la Comisión Bicameral de Inteligencia para aportar “vital información sobre el sistema montado por sus superiores”. A cambio, buscan una suerte de subterfugio que les evite una detención preventiva en Lomas. A pesar de que emule una investigación paralela, la Comisión legislativa está seriamente limitada para avanzar en cuestiones clave, mucho menos las que están solo reservadas al ámbito judicial. Sería una suerte de moneda de canje para hacer valer las eximiciones de prisión que su defensa presentó ante Villena. El juez se la concedió a Jorge Sáez, apodado “El Turco”, expenitenciario y director de Inteligencia de la AFI, quien reclutó a su vez a Melo y Araque. La trama tiene a más de 20 imputados ya.
Tal como ocurrió con Cristina, a Rodríguez Larreta le mostraron solo el material relacionado a él, incluido un seguimiento de un encuentro que mantuvo con la diputada peronista Graciela Camaño, otra de las víctimas de seguimientos. Había fotos en otros restaurantes. Pero alrededor del expediente que se tramita en Lomas comenzó a sobrevolar el abogado Alejandro Pérez Chada, representante formal de Gustavo Arribas en otra causa en su contra por espionaje, pero histórico defensor de Mauricio Macri. Es factible que comience a deslizarse la idea de que la causa de Villena no tiene tanto material como promete; que las pruebas no son de alto impacto; y que podría tratarse de una célula infiel de la AFI que buscaba hacer negocios con material clandestino. Esa tesis va de la mano del interés de algunos damnificados para evitar la trascendencia de cuestiones que podrían inmiscuirse en asuntos más íntimos.
Dos allanamientos, clave
La recolección de pruebas avanza más allá de las especulaciones que genera el secreto de sumario que han avivado conclusiones que todavía no se asientan en el expediente. Por eso, ayer Villena realizó desde las 6 de la mañana un allanamiento en Ezeiza que se extendió hasta la noche. El juzgado y la PSA que realizó el operativo estaban informados de que se encontrarían con una suerte de “señuelo” respecto a las sospechas de “cableado” (sistema para espiar con micrófonos). Movimientos en dos módulos de un pabellón del IRIC habían dado un indicio de ello. Los efectivos encontraron el lugar marcado para esa suerte de simulacro de hallazgo de cableado y que podría tener la intención de distraer la investigación. Pero tenían la orden de ir más allá y profundizar en otros sectores –todavía no revelados- donde sí hallaron pruebas concretas de cableado que no estaba destinado a ser encontrado. El caso de espionaje abrió el capítulo penitenciario, tras los allanamientos en la denominada “Área 50” y las sospechas de micrófonos plantados para espiar presos kirchneristas.
Pero lo que no trascendió es que hasta las 3 de la madrugada anterior, Villena allanó también el penal de Melchor Romero y le tomó declaración testimonial a varios funcionarios penitenciarios que terminaron de confirmar que allí también se había montado un sistema de “cableado” en la sala de abogados. Grave. Todo queda explicado porque allí estaba alojado el exbarra de Independiente Damián Lagaronne que declaró como arrepentido ante el fiscal Sebastián Scalera contra Hugo Moyano por ilegalidades en el club. Melo –agente de la AFI- era el abogado de Lagaronne.



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