El penoso juicio político a la Corte Suprema comenzará hoy a cerrarse, después de meses de postergaciones, en Diputados. Será una señal positiva, a ojos de los organismos de crédito internacionales, que estaban más que alarmados por el conflicto institucional entre la cabeza del Poder Judicial, el Ejecutivo y una cámara del Congreso que permanecía abierto desde febrero. El oficialismo dice que esta vez los cálculos no fallarán y que cuenta con número suficiente para sesionar (el debate podría extenderse hasta la madrugada del jueves), gracias a la ayuda de provinciales y cavallistas, y a la recuperación de varios legisladores peronistas que faltaron la semana pasada por razones de enfermedad y hasta de campaña política. También habrá juras express de nuevos legisladores, por las dudas. Con quórum de 129 presentes asegurado, obligarán a que Elisa Carrió y los demás aspirantes a verdugos del máximo tribunal -disidentes del PJ, radicales, frepasistas y la izquierda en general- bajen al recinto a hablar horas y horas sobre supuestos cargos contra los 9 ministros del Poder Judicial. Sólo Julio Nazareno soporta 44 cargos. La defensa de la Corte estará centrada, entre otros argumentos, en que no se puede condenar a los jueces por el contenido de sus sentencias.
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A una semana de haber reunido entre 126 y 127 legisladores, esta tarde promete haberse garantizado algo más que los 129 presentes que son necesarios para el quórum. Algunos justicialistas de licencia -como los cordobeses Guillermo Johnson y Eduardo Di Cola, y el ultraduhaldista José María Díaz Bancalari- prometieron asistir sin falta. Como se descuentan otras ausencias (la formoseña Marta Meza y el entrerriano Julio Solanas), habrá una curiosa maniobra para evitar fallas de último momento.
Aun cuando pueden surgir objeciones reglamentarias, el peronismo intentará hacer jurar a un par de nuevos legisladores, el porteño Diego Santilli y el pampeano Nicolás Fernández, quienes llegan en reemplazo de Miguel Angel Toma y Jorge Matzkin, renunciados hace meses para asumir en la SIDE y el Ministerio del Interior, respectivamente.
La maniobra de asunción de los debutantes se haría en el marco de la sesión especial prevista para el mediodía (con temario referido a las modificaciones al CER), o a comienzos de la ordinaria que se dedicará al enjuiciamiento a Julio Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor, Guillermo López, Adolfo Vázquez, Antonio Boggiano, Augusto Belluscio, Carlos Fayt, Enrique Petracchi y Gustavo Bossert.
Es decir que, en el mejor de los casos, Humberto Roggero reunirá a más de 130 legisladores, siempre con auxilio de provinciales y Acción por la República. Ante este panorama, quienes aspiran a convertirse en verdugos del noneto de ministros, encabezados por Elisa Carrió, no tendrán otra alternativa que bajar al recinto y dar el debate que preferirían guardar hasta que las circunstancias cambien y puedan lograr 2/3 de votos, imprescindibles para pasar a la etapa de acusación en el Senado.
Ayer, el kirchneriano Sergio Acevedo convocó de apuro a la comisión de Juicio Político para dividir el trabajo de los acusadores en la sesión. El propio presidente de esa dependencia encabezará la cadena de tiradores contra la Corte, al desempeñarse como miembro informante. Dispondrá de 1 hora para explayarse en argumentos para decapitar a los ministros.
El tucumano Ricardo Falú, otro disidente del oficialismo, tendrá intervención preponderante en la discusión, al igual que Carrió, aunque la jefa espiritual del ARI informará sobre la causa AMIA. En materia de impugnaciones éticas al máximo tribunal, se explayarán la frepasista Nilda Garré y la arista María América González, que obviamente utilizará su «rinconcito de los jubilados» para apostrofar contra los 9 jueces.
Acusarán a Fayt los radicales Carlos Mingues y Marta Milesi, mientras que el socialista Héctor Polino y el ex cavallista y hoy PJ, Guillermo Johnson se ocuparán del rebalanceo telefónico.
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