Dicen que el gobierno de Kirchner definitivamente decidió terminar con la impunidad... puso presos a Silvio Soldán y a la Rímolo. También dicen que el periodismo terminó de ser complaciente con el gobierno por el tema de la violencia: el periodista Luis Majul entrevistó en plena crisis a Andrea del Boca, a quien le dio empujones en la puerta de su casa su ex amante y padre de su hijo.
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Pero lo peor es que parece que Fidel Castro decidió romper definitivamente toda relación con quien siempre lo llama «mi amigo Fidel», el inefable guardaparque (preside la comisión ecológica de Diputados) Miguel Bonasso.
En la última sesión de la Cámara baja para dar mayor severidad a las leyes habló Luis Zamora por el trotskismo, pero querían hablar todos los de la izquierda. Obviamente no se podía alargar tanto la sesión y aprovecharon para irse del recinto encabezados por Patricia Walsh, luego Alicia Castro, Claudio Lozano y otros. Sobre el episodio Bonasso dijo: «Deciden prohibir hablar a las minorías para evitar la discusión. Es una actitud autoritaria y vergonzosa. Es responsabilidad de este gobierno romper con este esquema autoritario y reaccionario que nos retrotrae a los peores momentos de nuestra historia política».
Fidel Castro -dicen- interpretó que su ex amigo argentino Bonasso giró y se transformo en vocero de los disidentes cubanos condenados por intentar hablar a 27 y hasta 30 años de prisión, además 3 de ellos fusilados, al extremo de usar su mismo lenguaje subversivo contra la democracia cubana. Agregan que Bonasso pedirá disculpas al barbado por haber usado el lenguaje de reclamo clásico de los «gusanos» disidentes de aquella isla.
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