Aníbal Ibarra, ayer ante adherentes en el Palacio San
Miguel, donde hizo un balance de su gestión desde que
asumió en 2000 hasta que resultó destituido de su cargo.
Aníbal Ibarra convocó ayer una «rendición de cuentas» y arqueo público de la caja que le dejó a Jorge Telerman. También se apoderó de cintas que corte en futuras inauguraciones su heredero, a propósito de las obras que dice haber iniciado. Fue la primera presentación en público desde que el 7 de marzo pasado resultó destituido por la Sala Juzgadora de la Legislatura porteña. «Y aunque nos sacaron un año y medio antes...», dijo Ibarra en varios pasajes de una extensa oratoria, desatando aplausos de la tribuna que se dio cita a las cuatro de la tarde en el Palacio San Miguel. Luego, en privado, confió que durante 2006 se dedicará «a recorrer la calle» y a dar un debate sobre el uso de «la herramienta de juicio político» que lo recluye ahora. Ibarra, dice, será candidato a 2007, aunque no ha elegido aún en qué lugar de la papeleta electoral.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Fueron algo más de 400 personas a escucharlo, a propósito de que muchos de los presentes fueron obligados el día anterior a presentar su renuncia, en una medida de Jorge Telerman, quien analiza las dimisiones.
Del gobierno nacional estuvieron Héctor Capaccioli y Abel Fatala. Del porteño sobresalieron los funcionarios que se retiran del «staff».
Entre ellos, la ex secretaria de Hacienda Marta Albamonte; de Infraestructura, Roberto Feletti; de Medio Ambiente, Eduardo Epsztein y, entre otros, el ex secretario de Comunicación, Daniel Rosso, ya sin corbata, a quien Ibarra dedicó líneas de su discurso en el que destacó el lanzamiento de la página web oficial, la radio estatal y el canal de televisión, que la gestión Telerman reformulará totalmente. «El canal es parte de la comunicación progresista, popular, social y libre», afirmó el ex jefe de la Ciudad.
Varias veces nombró a Feletti y también la gestión de Fatala, con alarde sobre que no se inunda más la esquina de Blanco Encalada y Cabildo, donde a pocos meses de su primer mandato se produjo la mayor inundación de la historia de la Ciudad. Fue gentil con el desplazado Gustavo López -presente en las primeras filas- y su plan cultural, todo oído por otra de las presentes, la reemplazante Silvia Fajre, después de todo también partícipe de esa gestión del área, sobre la que aplaudió, desde el público, Horacio Fontova.
Dijo Ibarra que durante su paso por el Gobierno porteño se produjo la mayor inundación, la peor crisis económica y la peor tragedia, Cromañón. Finalizó con que su labor fue «altamente positiva y muy transformadora para la Ciudad», pero dijo que «no es el momento de volver a analizar lo que ocurrió en este último tiempo», acerca de su destitución. «Cromañón ocurrió no por las políticas instrumentadas, sino a pesar de las políticas», consideró el ex jefe de Gobierno. «Creo que esto es buen desempeño», ironizó, después de enumerar que en su gestión se asfaltó el 70% del total en diez años, de la cantidad de escuelas que se construyeron y, entre otros balances, de que está la reserva de dinero para hacer frente a la deuda externa que la Capital refinanció «en plena crisis económica». Explicó que son 20 millones de dólares, 74 millones de euros y 24 millones de pesos. «Estos montos ya están en la caja de la Ciudad», precisó, como quien deja su herencia.
Remarcó que la Ciudad «no emitió bonos» y que, además, le deja a Telerman puntos de coparticipación, cerca de mil millones de pesos, que el distrito no recibía cuando él asumió. «El tema educativo fue uno de los ejes de nuestra gestión, porque es uno de los ejes de nuestra convicción», sintetizó y recordó que Daniel Filmus fue su primer ministro en esa materia.
Dejá tu comentario