Ibarra: "El juicio es un golpe institucional"
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Aníbal Ibarra esta tarde durante su alegato en la Legislatura.
Con las cartas echadas sobre la mesa, la Sala Juzgadora de la Legislatura porteña entra ahora en un cuarto intermedio hasta el próximo 10 de marzo, a partir de cuando tendrá un plazo de cuatro días para dar a conocer el veredicto final.
La audiencia de esta jornada, una de las más importantes en lo que va del proceso, comenzó con una sorpresa: el legislador zamorista Gerardo Romagnoli, que había renunciado a integrar la Sala Juzgadora, se hizo presente y escuchó los alegatos de la fiscalía y la defensa de Ibarra.
En este contexto, el legislador Jorge Enríquez, al pronunciar la primera parte del alegato de la fiscalía, sostuvo que si la Sala Juzgadora accede al pedido de los acusadores, "se habrán fortalecido enormemente" las instituciones en la Ciudad de Buenos Aires.
La fiscalía, integrada por los legisladores Enríquez, San Martino y Devoto, basó su argumentación en que la gestión de Ibarra, según señaló, manejaba "impune y caprichosamente" las inspecciones a locales y a partir de sus políticas se gestó un "estado bobo".
"Ibarra manejó en su gobierno la arbitrariedad como método de control", enfatizó el legislador Enríquez.
El legislador sostuvo que "la línea directriz de la política ibarrista era que algunos locales inspeccionados no pudieran ser clausurados" por lo que, según dijo, "los cromañones crecieron como hongos".
Entre los argumentos que utilizaron los acusadores, se incluyeron fallas en la planificación de los controles de los boliches, responsabilidad que -según consideraron- "la Constitución pone directamente" sobre el jefe de Gobierno.
Para la fiscalía, Ibarra hizo "abandono de mandato constitucional" ya que -indicaron- desarmó la estructura de control cuando denunció un "focazo" de corrupción en el área, pero luego no habría recompuesto la capacidad de la Ciudad de realizar inspecciones y verificaciones.
Los fiscales acusaron al suspendido jefe de Gobierno de "obrar más atento a los flashes de las cámaras" que a la efectividad de los controles que, según señalaron, se realizaban "con discrecionalidad".
También sostuvieron que Ibarra nombraba "familiares y amigos" en las áreas de control.
Además, Enríquez vinculó durante el alegato esa situación con actos "linderos con la corrupción".
"Era muy permeable con el sistema implementado a que se pudieran dar algunos hechos que seguramente en alguna instancia se demostrarán y que eran linderos con la corrupción", dijo.
El legislador consideró además que las políticas de control se acordaban "con aquellos a los cuales debían ejercer las funciones de verificación y de inspección".
Acusaron también a Ibarra de actuar con "indolencia y despreocupación por el destino común".
Enríquez destacó en el alegato que luego de la tragedia del boliche República Cromañón, se realizó una mayor cantidad de inspecciones, en el marco de una verdadera "planificación", lo que -argumentó- no ocurría anteriormente.




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