Ibarra esperaba más de Kirchner

Política

El Gobierno porteño esperaba algo más de los anuncios nacionales que se refirieron a la Capital Federal. Hasta último momento, el secretario de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos aires, Juan Carlos López, esperó algún indicio de la voluntad del gobierno para derogar la ley que impide que el distrito cuente con policía propia. Se conformaron, sin embargo, con la expresión «reforzar la autonomía» de la Ciudad. Creen López y Aníbal Ibarra que sólo eso abre el juego para discutir definitivamente la derogación de la ley Cafiero.

Gustavo Béliz
, en cambio, le anunció que en tres años, los que durará la gestión de Ibarra, habrá 1.500 policías nuevos que conformarán una fuerza especial urbana.

Confirmó, además, el ministro que traspasará más competencias del fuero penal a la Justicia contravencional porteña, tal como anticipó este diario. Por eso, los legisladores recientemente sancionaron de apuro normas procesales que permitan juzgar esos delitos, como lesiones, accidentes de tránsito, ejercicio ilegal de la medicina y otros.

El gobierno le prometió a Ibarra destrabar esta semana la norma que le permitirá al porteño contar con los primeros 500 policías financiados por la Ciudad de Buenos Aires, algo que el porteño venía reclamando desde enero. Ibarra anunció el financiamiento de ese cuerpo no bien asumió su nuevo mandato y dispuso de $ 6 millones para eso, pero hasta ahora no se emitió la resolución que le autorice a la Policía Federal abrir esas vacantes. Creen que, de concretarse de inmediato esa decisión, recién en julio podrían debutar esos agentes. Aunque no estarán totalmente bajo la órbita del jefe de Gobierno, al menos Ibarra cree que mejorará la custodia de los vecinos con el agregado de esos agentes cuya vacante en la Policía Federal debe autorizar el gobierno nacional. Ese proyecto, de pagar a policías, está dentro del marco que se ha propuesto Ibarra de dar también equipamiento a la Federal, que resiste hasta ahora cualquier esbozo de transferencia de la fuerza a la Capital Federal.

La Ciudad recibirá también 212 patrulleros más, cuatro por comisaría, pero, cuando tenga el cuerpo especial, deberá asentir con la elección de un comisionado civil, a través del voto, que los comande.

Durante varias conversaciones telefónicas que mantuvieron en estos días el jefe porteño y
López, con Béliz y Norberto Quantín se habló de la posibilidad de que la Ciudad tenga una policía propia bajo su órbita o bien le sea transferida la parte de las 53 comisarías porteñas. El funcionario de la Capital Federal reclamó en un principio que la Ciudad era «convidada de piedra» y después avanzó con el reclamo de los 500 agentes que se especializarán en temas urbanos, ante la demora de la autorización.

«Nosotros interpretamos que hablar de mayor autonomía es que vamos ya a debatir la derogación de la ley Cafiero tal como lo habíamos anunciado»,
consideró López ante las palabras del ministro de Justicia.

Lo que la Ciudad en cambio no venía conversando con el gobierno es la figura del comisionado civil,
que se cree funcionará una vez que esté todo el plantel de 1.500 policías urbanos y no los primeros 500 que se espera debuten recién a mediados del invierno.

• Insistencia

«Se habilita el debate para derogar la ley Cafiero y que la ciudad discuta la creación de una policía propia o bien la transferencia de parte de la Federal al ámbito local; si no, no tiene sentido decir que se propicia mayor autonomía», insistió ayer López al salir de la Casa de Gobierno.

La Ciudad reclama la transferencia de 11.000 de los 25.000 policías que se desempeñan en el distrito. Con el convenio para financiar los 500 agentes de policía comunitaria, la Ciudad tendrá injerencia en la selección del titular, en los requerimientos concretos y en el diseño de la política. Ese punto es precisamente que la nueva policía se dedique al control territorial,
«seguridad de personas y bienes como dice la ley orgánica -explicó López-, lo que se dice prevención».

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