Los movimientos políticos de Aníbal Ibarra, que benefician a Elisa Carrió, irritan ahora al mismo kirchnerismo que compartió un acuerdo por la conformación de un frente con el jefe de Gobierno porteño.
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Si algo caracteriza a Ibarra, es que suele, en pretemporada electoral, mantener en reserva sus preferencias hasta para sus más allegados. Ahora que intenta el armado de un frente de centroizquierda, sin Carrió y con kirchneristas, al mismo tiempo envía a su tropa a dar señales de buena convivencia y afinidad con el ARI. El lunes, la titular del bloque porteño Frente Grande, Laura Moresi, adhirió a un acto de la chaqueña en el tradicional Café Tortoni de la Avenida de Mayo en la Capital Federal. Ayer, esa misma legisladora, representante de Ibarra en la Legislatura, vetó un cargo que intenta retener el kirchnerismo y en cambio optó por prometérselo al ARI.
Esa actitud de algunos ibarristas desató ayer la guerra en la Legislatura porteña, cuando quienes se suponen aliados del jefe de Gobierno (los adherentes a Néstor Kirchner) se disputaron a los gritos con el ARI una silla en un interesante organismo descentralizado de la Capital Federal. Será muy interesante, se cree, por las peleas que provocó, al punto de trabar las designaciones y en el medio ofuscar al Partido de la Ciudad que lidera Jorge Giorno, bloque que anticipó abstenerse en la votación. Los votos deberían darse mañana en el recinto para los integrantes del Ente Reguladorde los Servicios Públicos de la Capital Federal. Lo presidirá el peronista-ibarrista Carlos Campolongo -a propuesta del ejecutivo- secundado entre otros por el macrista-kirchnerista Julio Balbi y el macrista Juan Pablo Schiavi (ex jefe de campaña de Mauricio Macri). El directorio abarca dos sillas más. Todas se reparten de acuerdo con el peso político, resultado electoral o cantidad de diputados, es decir, por pactos entre las bancadas o partidos, excepto un lugar reservado para las organizaciones defensoras de los consumidores.
Todos los candidatos pasaron la semana pasada por una audiencia pública y deberían ser votados mañana por la Legislatura para poder asumir sus funciones en el organismo que terciará entre las privatizadas y los vecinos. Pero una jugada del ibarrismo -representado en la Legislatura por el trío que preside Moresi- trabó esa votación. Moresi quiere favorecer al ARI y habría prometido al titular de ese partido en la Capital Federal, Fernando Melillo -también es legislador porteño- que le asegurarían un lugar. Sin embargo, para esa vacante es necesario que desista de incorporar a un representante propio el bloque de kirchneristas que preside el joven abogado de fábricas recuperadas Diego Kravetz.
Los gritos que se propinaron por los teléfonos internos de la Legislatura, ayer, Kravetz y Melillo, fueron escuchados por asesores y transeúntes de los pasillos legislativos. Melillo asegura que «siempre quiso el ARI integrar organismos de control y no integramos ninguno».
«Ellos tienen una secretaría completa, la de Educación», espetó el kirchnerista aludiendo al área porteña a cargo de Roxana Perazza.
«El kirchnerismo tendrá a la representante de consumidores y usuarios, afín a Patricia Vaca Narvaja», justifica el arista.
Lo cierto es que los adherentes a Kirchner no entienden cómo, el viernes pasado, compartieron una cena -que ofició de ensayo de la conformación de una nueva alianza de centroizquierda- con los simpatizantes del jefe de Gobierno y el propio Ibarra y «al otro día no parecen más aliados». Es que esa comida fue un manifiesto kirchnerista por parte de algunos funcionarios al menos, como el de Medio Ambiente, Eduardo Epsztein, y al mismo tiempo prescindió de invitados del ARI.
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