Ibarra logró adhesión total oficialista en último acto

Política

Aníbal Ibarra desplegó ayer con una manifestación que clamó por su retorno al cargo de jefe de Gobierno, la última estrategia antes del resultado del juicio político que se le sigue. De aquí, hasta el veredicto, se entregará a las cámaras y actos barriales de menor calibre.

Acompañado de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, Ibarra encabezó ayer una marcha en contra de su destitución, en la que insistió con que se trata de «un golpe institucional» el juicio político que se le sigue en la Legislatura porteña por presunto mal desempeño en el caso Cromañón.

Los organizadores del acto -entre ellos el secretario de Cultura, Gustavo López- que arrancó ayer a las seis de la tarde con una marcha desde la Avenida de Mayo y la 9 de Julio en pleno centro de la Capital Federal, decían con optimismo haber movilizado más de 40.000 personas para la oportunidad cuando la asistencia no superó las 25 personas.

Rodeado en el escenario, por Carlotto, el defensor en su juicio,
César Strassera y un centenar de funcionarios, legisladores y políticos de variada procedencia, el jefe de Gobierno repitió las consignas con las que viene fogoneando ante su posible destitución.

«Muchos legisladores deben estar reflexionando»
porque «no quieren hacer el trabajo sucio de quienes se esconden y los mandan», aludió el suspendido mandatario a los integrantes de la Sala de Juzgamiento que la semana que viene darán a conocer su veredicto.

«Las tragedias y los accidentes no se politizan, se investigan. Hemos perdido mucho tiempo y lo tenemos que recuperar. Lo vamos a hacer sin rencor, ni espíritu de revancha. Basta de manipulación de la tragedia»,
pidió Ibarra. Consideró que «la gente se está expresando y que «acá hubo un sector de la derecha que lucró con el dolor, pretendió sacar ventajas políticas y armó un golpe institucional».

Carlotto
, que antecedió a Ibarra en la palabra, explicó su presencia allí porque soy, dijo «una ciudadana respetuosa de las instituciones» y que «lo acompaño en nombre de nuestros hijos desaparecidos, porque ellos dieron la vida para que nadie se las interrumpa».

Por cierto, hubo más personas que en la manifestación que anteriormente desarrolló el ibarrismo cuando se abrió el proceso de juicio político y en esta ocasión un caos de tránsito fenomenal, en una hora clave para la circulación de los porteños.

Provocó esa complicación el corte de calles y que un centenar de micros escolares -que portaron militantes- se estacionaron a lo largo de la avenida que corona con el Obelisco en la Ciudad, desde las cinco de la tarde.

Al respecto, hubo denuncia de pagos en el conurbano a vecinos de $ 30 por asistir «llevados» en micros a la concentración. También se denunció que desde un CGP (Centro de Gestión y Participación) se movilizó gente al acto.

• Nutrientes

El modesto ibarrismo se nutrió de todo lo que pudieron movilizar los kirchneristas convencidos de que Ibarra debe retornar a su puesto -del que se encuentra suspendido desde el 14 de noviembre pasado- sindicatos amigos y colaboradores propios.

Mucho bombo, mucha batucada con gorros y camisetas blancas y celestes. Camisetas verdes con inscripciones a favor de Ibarra, familias con niños pequeños, pancartas de sindicatos como UPCN, y así mucho clima de acto peronista, que disimularon las organizaciones no gubernamentales y organismos de Derechos Humanos. Grandes banderas del kirchnerista Frente para la Victoria, su línea Partido para la Victoria a la que abona la hermana del jefe porteño,
Vilma Ibarra, del PJ de la Capital, de comedores comunitarios, organizaciones no gubernamentales aumentaron la concurrencia. Aseguraban que 20% de al menos sería espontánea, cuya mayor evidencia fue lucir como si se saliera del trabajo o de compras y sin grupos de protección.

El palco se montó a espaldas de la Casa de Gobierno con un cartel celeste con la inscripción «no» en blanco y letras de menor tamaño, «a la destitución». A los lados del cartel, se montaron dos urnas gigantes, réplicas de las que se utilizan en el cuarto oscuro. Faltó el suplente
Jorge Telerman, dedicado ayer a la entrega de una placa a Bono en el estadio de River.

En ese escenario al que se subieron más de cien adherentes para rodear a Ibarra, comenzaron los discursos. Estaban allí integrantes del staff del gobierno porteño, funcionarios nacionales como
Graciela Ocaña, Héctor Capacciolli, Juan Manuel Abal Medida, Eduardo Sigal, Abel Fatala, Claudio Ferreño, legisladores de la bancada del kirchnerismo como Silvia La Ruffa, Juan Manuel Olmos, Ivana Centanaro y el sciolista Alberto Pérez, el sindicalista Víctor Santa María y la ex legisladora Alicia Caruso y entre otros, también Ricardo Alfonsín y Vilma Ibarra. Se mezclaron con Fontova y Dora Baret, quienes leyeron las palabras finales, deportistas y familiares de víctimas de Cromañón y el ex secretario de Seguridad porteño, Juan Carlos López, quien en el juicio que sigue la Legislatura, llegó a derramar lágrimas considerándose el mayor responsable político de la tragedia de Cromañón. Sorprendió la presencia de los ex ucedeístas Fernando Bustello y Carlos Maslatón, como también la de Guillermo Francos.

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