16 de diciembre 2004 - 00:00

Ibarra promovió caída de la ley de educación sexual

Aníbal Ibarra
Aníbal Ibarra
Aníbal Ibarra suspiró aliviado en la madrugada de ayer: no habrá obligación de impartir educación sexual en las escuelas porteñas -públicas y privadas-. El jefe de Gobierno se había manifestado en contra de los dos proyectos que se debatieron en la Legislatura hasta la madrugada del miércoles, y ninguno de los dos obtuvo suficientes votos para ser aprobado. Dos votos propios y el kirchnerismo le resultaron funcionales al jefe porteño para evitar justificar el veto de una ley que le agregaba complicaciones.

A los conflictos que el Gobierno porteño pilotea con la Iglesia, como la exposición del plástico León Ferrari y la conferencia de la abortista holandesa, los dos en centros culturales de la Ciudad de Buenos Aires, se les agregaba ahora el disgusto del cardenal Jorge Bergoglio por el determinar por ley qué conocimientos sobre sexualidad se deben inculcar en los colegios, incluidos los católicos.

El voto negativo de las ibarristas contra los dos proyectos legislativos y la decisión del kirchnerismode abstenerse una vez que perdió la votación lograron eludir la imposición por ley de un polémico tema.

•Fracaso

La idea de imponer por ley los contenidos sobre sexualidad en las escuelas surgió del kirchnerismo, por autoría de la legisladora Ana Suppa, acompañada por el titular de su bancada, Diego Kravetz, y por la macrista Florencia Polimeli. Ante el despliegue mediático de esa norma, el bloque macrista definió su propio proyecto: se enseñaría a partir de séptimo grado, no se definían los temas, los contenidos los acordaban docentes y padres en cada colegio.

El debate, que contó con barras,en las que estuvieron avalando el proyecto kirchnerista, por ejemplo, la diputada nacional Juliana Marino y la ex diputada María José Lubertino, se extendió hasta la medianoche.

Al momento de votarse el proyecto que imponía los temas sexuales a partir del preescolar con un temario obligatorio inserto en la ley (¿será progresista ese autoritarismo?),
en el recinto había 52 legisladores. La mitad de ellos retornaba luego de haberse retirado de la sesión para cenar.

Entre los diputados se había hecho el conteo, y la cuenta daba empate: 26 votos positivos para cada proyecto. El desempate quedaba a manos del presidente de la sesión,
Santiago de Estrada, autor del proyecto de ley que regiría a partir de séptimo grado. Esto ocurría porque las dos ibarristas presentes, Laura Moresi y Alicia Caruso, votaban negativamente para los dos proyectos, pero después de la primera votación, el kirchnerismo, herido por la derrota, decidió cambiar. En lugar de votar en contra del proyecto de sus rivales, se abstuvieron, y de ese modo, no hubo en el recinto los 31 votos válidos reglamentarios, por lo que la versión de De Estrada tampoco fue aprobada.

Así, 24 diputados levantaron la mano a favor de esa ley kirchnerista y 28 en contra.

El segundo proyecto resultó con 26 votos a favor, 3 negativos y 23 abstenciones (en su mayoría, conformadas por kirchneristas y bloques de la izquierda).

Las discusiones que habían comenzado con la idea de dar conocimientos a niños y adolescentes para prevenir enfermedades de transmisión sexual, embarazos prematuros y abortos terminó en una puja política que desandó la polémica. El kirchnerismo, que hasta ahora no logróimponer una sola ley en el recinto, prefirió, ante el fracaso, que no hubiera norma, contradiciendo su propia prédica, ya que el proyecto de De Estrada coincidía en hacer obligatoria la educación sexual.

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