1 de noviembre 2002 - 00:00

Ibarra también pidió voto el 30 de marzo

Aníbal Ibarra mortificó ayer a Eduardo Duhalde luego de abrazarse con él en el acto protocolar en Casa de Gobierno. Pidió que cumpla la palabra de dejar la presidencia el 25 de mayo y que vote el 30 de marzo.
Aníbal Ibarra mortificó ayer a Eduardo Duhalde luego de abrazarse con él en el acto protocolar en Casa de Gobierno. Pidió que cumpla la palabra de dejar la presidencia el 25 de mayo y que vote el 30 de marzo.
Aníbal Ibarra reclamó ayer al gobierno que cumpla con el anuncio de que las elecciones generales deben hacerse el 30 de marzo de 2003 y que Eduardo Duhalde tiene que cumplir su palabra de entregar el poder el 25 de mayo del año próximo, para que haya «certezas del recambio institucional».

«Duhalde convocó a elecciones el 30 de marzo, dijo que entregaba la presidencia el 25 de mayo y esto tiene que cumplirse porque fue no sólo anunciado sino admitido en general por todas las fuerzas políticas»
, sostuvo nada menos que en la Casa de Gobierno y a pocos metros de Duhalde, con quien compartió un acto.

El Jefe de Gobierno porteño expresó sus dudas sobre la realización de las elecciones internas partidarias, indicando que «realmente creo que no las va a haber y no sé si habrá elecciones el 30 de marzo. Creo que de esta misma incertidumbre participa la mayoría de la gente».

«Me parece que una prolongación de esta situación estaría más vinculada a disputas internas y no a un recambio institucional»
, juzgó Ibarra tras recibir en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno el Premio Nacional a la Calidad, otorgado al Hogar de Ancianos «San Martín», dependiente de la ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, Ibarra elogió la figura de Néstor Kirchner como «una persona valiosa», que «forma parte de un espacio interprogresista, pero debiera definir si quiere disputar la interna del PJ o conformar un espacio transversal, donde haya sectores del peronismo, pero también de otras fuerzas políticas».

El dirigente del Frente Grande criticó el desarrollo de las internas en el justicialismo, al señalar que se trata de «un tironeo» que hace que «el país está oscilando y bailando al compás de esa interna y creo que no es bueno para nadie».

Destacó la necesidad de «por lo menos ponernos de acuerdo en cuatro o cinco puntos para que, gane quien gane, sean los temas que todos van a acompañar, mostrar una Argentina detrás de políticas de Estado», pero advirtió que «no veo a nadie buscando acuerdos, sino cómo se posicionan para tratar de ganar las elecciones».

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