Aníbal Ibarra recibió ayer en su despacho al gobernador santacruceño Néstor Kirchner, con quien coincidió en pedir la renuncia de Pedro Pou y en profundizar la investigación sobre presuntos sobornos en el Senado. El magro almuerzo de pesceto y verduras acompañado de agua mineral, que terminó con coincidentes declaraciones, es el producto de una movida política que intenta Ibarra para su proyecto de nacionalizarse.
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El frepasista busca consenso en distintas corrientes, por fuera de la Alianza, con el sostén de un grupo gestor autodenominado «de la transversabilidad», que se da cita en la Legislatura porteña. Los pilotos de esas tertulias son los frepasistas Ariel Schifrin y Vilma Ibarra (hermana del jefe de la Ciudad) y los peronistas Alberto Fernández, Julio Vitobello y Eduardo Valdez, de distintas marcas del PJ. Por caso, Fernández, ex directivo del grupo Bapro, es el único legislador porteño (de la docena de peronistas que se reparten en distintos bloques) que adhiere al gobernador de Santa Cruz en el movimiento que denominaron «La Corriente».Vitobello, al igual que Fernández, integra la bancada opositora a la Alianza en la ciudad, Encuentro, un surtido de PJ dentro del cavallo-belicismo.
En cambio, Valdez suma al bloque que comanda la actriz Irma Roy, autoproclamada precandidata a conducir el PJ porteño. Así, los «transversales» mantienen vedada la entrada a las reuniones al radicalismo, hasta el punto que al almuerzo de ayer sólo pasó a saludar, sobre los postres, Cecilia Felgueras, quien aprovechó para reprocharle al legislador Fernández la hechura de un pedido de informes sobre las contrataciones para los megaeventos musicales Verano Buenos Aires que se desarrollan en la Capital.
El ladero ibarrista Schifrin y Fernández acordaron acercar a sus jefes, en los que vieron características comunes. Según sus miradas, Kirchner, enfrentado con el resto del PJ, comparte con Ibarra un perfil de líbero dentro de sus partidos, dicen, y alientan que el gobernador santacruceño tenga iniciativas propias para ofrecerle al Frepaso.
En el encuentro, Ibarra y Kirchner se abocaron a los temas del momento, como la investigación en el Senado y el lavado de dinero, aunque el patagónico formuló una introducción que dejó al frepasista en silencio: «Chacho, con lo que hizo, quedó a mitad de camino; se esperaba otra cosa», dijo el gobernador. «Es cierto, quedó en una situación incómoda», llegó a responder Ibarra luego. «Pou debería dar un paso al costado», como consecuencia de la causa en la que se investiga su supuesta omisión de información sobre operaciones de lavado de dinero, dijeron los mandatarios a la salida del almuerzo.
El gobernador, por su parte, aseguró: «Junto a Ibarra estamos dando todo un gesto, más allá de cualquier tipo de especulación, salvando la cuestión partidaria. Estamos diciéndoles a todos los argentinos que es necesario profundizar la investigación del lavado a fondo y el tema del Senado también».
Por ahora, de uno y otro lado, se negó que las conversaciones amistosas entre el Frepaso y sectores del peronismo confluyan en lo inmediato en un acuerdo electoral o de nuevas incorporaciones de extrapartidarias al gobierno porteño.
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