21 de diciembre 2005 - 00:00

Incómodo ayer Kirchner en debut militar junto a Garré

Nilda Garré realizó ayer su primera aparición pública junto a Néstor Kirchner tras asumir la cartera de Defensa. Fue en la Escuela Militar de la Nación, durante la ceremonia de egreso conjunto de cadetes del Ejército.
Nilda Garré realizó ayer su primera aparición pública junto a Néstor Kirchner tras asumir la cartera de Defensa. Fue en la Escuela Militar de la Nación, durante la ceremonia de egreso conjunto de cadetes del Ejército.
La tensión que existe entre las cúpulas militares y la ministra de Defensa, Nilda Garré, quedó ayer reflejada en el gesto adusto que mantuvo Néstor Kirchner durante su visita a la Escuela Militar de la Nación. Ni una sonrisa ni una mueca, tan comunes en el santacruceño durante sus apariciones públicas, alteraron la seriedad presidencial en una ceremonia militar menor que le sirvió a Garré para estrenar cargo junto al Presidente, en el predio de El Palomar.

Allí mismo, el 24 de marzo del año pasado, Kirchner había ordenado descolgar los cuadros de los dictadores Jorge Videla y Reynaldo Bignone, hecho que los militares presentes comentaban ayer como una anécdota pero que todavía sigue grabado en sus retinas.

Kirchner
y Garré encabezaron un acto de entrega de sables y despachos a 253 cadetes ascendidos.

El Presidente llegó en helicóptero al campo, donde se libró en 1852 la batalla en la que el general Urquiza puso fin al régimen de Juan Manuel de Rosas, casi con una hora de atraso acompañado por el ministro de Interior, Aníbal Fernández; el secretario general de la Presidencia,-Oscar Parrilli y Carlos Zannini, secretario legal y técnico de la Presidencia.

«Mirar al pasado implica un acto de Justicia», dijo Kirchner para reivindicar la reapertura de las causas a militares que se producirán bajo la nueva conducción de Garré. «Debemos cambiar la lógica de las relaciones cívico-militares y repensar las diferencias arcaicas que las contraponen para superar las barreras que separan a los militares de la sociedad civil», fue el pedido del santacruceño, quien también aprovechó para meter un bocadillo sobre la necesidad de lograr una justa redistribución de la riqueza.

El Presidente dijo que la protección de los derechos humanos debía ser una política de Estado y que los temas de Defensa debían ir indisolublemente unidos a la política exterior del país. Néstor Kirchner volvió ayer a provocar a las cúpulas militares cuando las exhortó a revisar el pasado pero sin contemplar una verdad sesgada y a medias. Lo escuchaban los jefes de las tres fuerzas del Ejército, ante quienes explicó que «hacerse cargo del pasado implica un acto de Justicia».

Luego siguió la clásica entrega de despachos y sables a 42 cadetes ascendidos a alféreces, 53 nuevos guardiamarinas, 154 flamantes subtenientes y cuatro subtenientes extranjeros (de Bolivia, Paraguay y Perú). Kirchner entregó los sables bendecidos por el obispo castrense Pedro Candia -sucesor del removido Antonio Baseotto, quien criticó al ministro Ginés González García por su defensa del aborto- a los mejores promedios, y Garré hizo lo mismo con los segundos mejores.

Mientras la titular de la carterade Defensa saludaba a los cadetes,
Kirchner permaneció sentado con el rostro serio e inmutable, sin conversar ni saludar a nadie.

Del acto, que duró casi una hora, participaron autoridades de las tres fuerzas, familiares e invitados especiales de los egresados, quienes ocuparon el patio central del Colegio Militar de El Palomar. Las máximas autoridades de la fuerza, el jefe del Ejército, general
Roberto Bendini, el brigadier general Jorge Alberto Chevallier, el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier Eduardo Schiafino y el jefe de la Armada Argentina, almirante Jorge Godoy, estuvieron presentes.

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