Desde ayer la segunda línea del Ministerio de Defensa se abocó a poner en orden las carpetas de la Dirección de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM) a cargo de Sergio Mileo. Es que en esa repartición se manejan secretos militares, en particular la distribución de los gastos reservados, y recelan de la facilidad de Nilda Garré para divulgar datos sensibles. La «caja» de la DNIEM, un millón novecientos, está muy lejos de los números que por ejemplo estuvieron en danza con las revelaciones de Mario Pontaquarto. Preocupa ahora el detalle porque los espías civiles que revistan en los servicios de inteligencia castrenses no fueron incluidos en el aumento de sueldo que se dio a los militares. Hubo anónimos que circularon en cadenas de mail de intranet con promesas de revelaciones inquietantes acerca de dinero para operaciones que nunca se concretaron.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario