1 de marzo 2002 - 00:00

Insiste el gobierno en riesgoso acto en la Capital con activistas

Anoche los caceroleros cambiaron el método de protesta y tomaron bolsas con excrementos -incluidos pañales de bebés- para luego arrojarlos al Congreso. Los manifestantes cumplieron con un promocionado acto contra el Palacio Legislativo, con este método votado en asambleas barriales para repudiar el tratamiento del presupuesto 2002 en Diputados (se terminaba de aprobar esta madrugada). Ocurre esto pocas horas antes de la visita de Eduardo Duhalde, quien inaugurará este mediodía las sesiones ordinarias en medio de un dispositivo de seguridad reforzada. Antes habrá un operativo limpieza para desodorizar y desinfectar los restos de la insalubre manifestación de la víspera. Además de diputados y senadores, escucharán al presidente designado varias columnas del PJ bonaerense, que ocuparán la avenida Entre Ríos y calles aledañas. Disciplinadamente transportados en decenas de colectivos -y hasta camiones- desde el conurbano, los duhaldistas intentarán hacer realidad la «plaza del sí» que le prometieron al Presidente sus lugartenientes, entre ellos, el secretario privado, José Pampuro, y el jefe de la SIDE, Carlos Soria. Resultaría fatal que los seguidores de Duhalde se toparan hoy con manifestantes contrarios a su gestión, tales como los que protagonizaron el escatológico escrache de anoche.

El ultraduhaldismo activará hoy su maquinaria partidaria para escoltar a Eduardo Duhalde en el discurso que, como presidente provisorio, dará ante la Asamblea Legislativa para abrir las sesiones ordinarias del Congreso Nacional.

Luego de la abortada «plaza del sí» del 8 de febrero pasado, los duhaldistas podrán al fin desempacar la bijouterie electoral que les sobró de diciembre del '99, cuando su jefe perdió frente a Fernando de la Rúa.

Esta vez, ni la Iglesia, ni los informes sobre eventuales incidentes, ni los moderados del gobierno que prefieren no arriesgar -que había frenado la plaza anterior- lograron anular la movilización de hoy.

Ayer, el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, se vistió de doble vocero oficial (del gobierno y del partido), para defender el «derecho» del PJ a marchar en apoyo a Duhalde. «Queremos mostrar que hay gente que lo apoya» dijo.

Al rato, la senadora y chichista Mabel Müller lanzó un pedido poco simpático y contradictorio: aconsejó a los caceroleros que no se asomen al Congreso hasta que el PJ se haya retirado. «Así podemos manifestar en paz», argumentó.

• Consignas

Otro gestor, el intendente de Tres de Febrero, Hugo Curto, sumó consignas a la celebración. «Mientras algunos van a hablar con militares, nosotros hacemos una marcha por la democracia y el antigolpe.»

Rodolfo Gabrielli
-primer no bonaerense que reivindicó la marejada del conurbano- negó que la movida sea una «provocación» contra los críticos del gobierno.

Igualmente, la Policía Federal montará un operativo para prevenir hechos de violencia. Y el juez
Rodolfo Canicoba Corral prometió seguir por televisión la marcha, no por gusto, sino para dar órdenes si es necesario.

Ayer, en Diputados -donde por la tarde se reunió el comité movilizador-, no descartaban riesgos.
«Aparecen 40 infiltrados y se arma quilombo. Pero nosotros somos pacíficos. Igual, que no vengan a provocar», se atajó un hombre de la mesa chica.

La tropa duhaldista no se pone de acuerdo en la asistencia a la plaza. Para algunos, rondará
entre 20 y 30 mil personas. Los más optimistas -que hablan de una dudosa concurrencia espontánea- estiran a 35 mil o hasta 40 mil el número de fanáticos.

• Traslado

Antes del mediodía, las columnas entrarán en caravana en Capital para poblar la Plaza de los Dos Congresos. Al menos, 2.000 micros (dato alentador para el alicaído rubro del transporte) se alquilarán para trasladar a la multitud.

Los mareas más numerosas llegarán de La Matanza, ordenadas por
Alberto Balestrini; de Merlo, por Raúl Othacehé; de Lomas de Zamora -terruño de Duhalde-; y de Florencio Varela, donde manda la ministra de Educación, Graciela Giannettasio.

El resto lo aportarán San Martín (
Graciela Camaño, Carlos Brown, por lados diferentes), Quilmes ( Aníbal Fernández, Eduardo Camaño), Lanús ( Manuel Quindimil, José Pampurro), Avellaneda ( Cacho Alvarez), San Miguel ( Aldo Rico), Presidente Perón (Müller y su esposo Oscar Rodríguez), entre otros.

Algunos gremios -por ejemplo, el de choferes de Taxis, SMATA y Municipales- también arrimarán gente, y se comentaba ayer que,
debidamente camuflados, asistirán algunos pocos y arriesgados radicales.

Estos, a diferencia de los peronistas, no mostrarán banderas. Finalmente, se permitió llevar banderas como sello de origen y pertenencia política. Eso
pedían e impusieron los caciques que moverán mucha tropa.

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